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Tres de cada cuatro ciudadanos han tenido un gesto solidario en materia alimentaria en el último año, según un estudio

Mujer, de 45 a 64 años, con trabajo, con pareja y sin hijos, perfil del donante
Tres de cada cuatro ciudadanos han tenido un gesto solidario en materia alimentaria en el último año, como ha destacado un informe de Eroski Consumer. El estudio se llevó a cabo entre 1.050 personas de nueve comunidades autónomas --Andalucía, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco--, donde se desvela que el gesto solidario más común ha sido donar alimentos, mayoritariamente a bancos de alimentos e iglesias.
Del informe se desprende que los gestos de solidaridad alimentaria (donar alimentos, ayudar a un familiar en el pago de la cesta de la compra o entregar comida a amigos) son abundantes entre los consumidores encuestados, pues el 77% de las personas entrevistadas dijo realizar en el último año algún acto solidario en este sentido.
Según las conclusiones del estudio, el retrato de la persona solidaria es el de una mujer (el 80% de las encuestadas se comprometieron frente al 72% de los hombres), de 45 a 64 años (el 82%), mayoritariamente de Cataluña (también el 82%), con trabajo (un 83%) y perteneciente a una familia con pareja y sin hijos (el 80%).
En cualquier caso, en todos los colectivos, clasificados por sexo, edad, comunidad autónoma, ocupación y tipo de familia, más del 65% tuvieron un gesto solidario en el último año. Las proporciones más bajas se encontraron entre estudiantes y los encuestados más jóvenes, entre 18 y 24 años (en ambos casos, un 55% de ellos dijeron haber tenido un gesto solidario).
Por otro lado, entre las personas solidarias del estudio hay un sentimiento generalizado: que la crisis ha fomentado su solidaridad ya que el 64% de ellas considera que la mala situación económica que está atravesando el país le ha influenciado a la hora de realizar este tipo de actividades solidarias.
El estudio precisa que, quienes en mayor medida así lo piensan, son los jóvenes de entre 18 y 24 años (el 81%) y los mayores de 64 años (el 74%), los manchegos (un 73% de ellos), los jubilados o pensionistas (un 71%) y aquellos que forman un hogar compuesto por una pareja sin hijos (77%).
Además, siete de cada diez entrevistados echan en falta más iniciativas sociales por parte de la Administración, creen insuficiente el trabajo que se realiza en la actualidad y proponen poner en marcha medidas vinculadas a un mayor número de ayudas económicas y que sean mucho más equitativas que las actuales, replantear e incrementar las ayudas sociales a los más necesitados y con menores recursos y, en general, desean sentir una mayor implicación personal y entendimiento de las dificultades de los ciudadanos por parte de quienes forman las instituciones.
LOS MENOS SOLIDARIOS
Por otro lado, pese a que la mayor parte de los encuestados son solidarios en materia nutricional, también existe un 23% que no ha realizado ningún gesto de este tipo en el último año. Además, el 36% de los encuestados nunca ha donado alimentos a una entidad sin ánimo de lucro. Es más, el 60% de ellos ni siquiera se ha planteado hacerlo alguna vez. En este sentido, un 47% de ellos asegura que no puede hacerlo por dificultades económicas y otro 25% no ha encontrado el momento oportuno.
En el último año, el 71% admite no haber ayudado a personas que no perteneciesen a su familia y el 83% tampoco a familiares con dificultades para alimentarse. En ambos casos, los tres argumentos principales que justifican esta decisión son que nunca se lo han pedido, que no ha hecho falta y que las dificultades económicas les impiden llevar a cabo este tipo de gestos.
Por último, el 96% de los entrevistados no han sido voluntarios en entidades sin ánimo de lucro que lleven a cabo iniciativas relacionadas con las necesidades alimentarias. El 45% de ellos apunta como motivo principal que no ha encontrado el momento oportuno, un 19% no tiene tiempo y un 10% considera que son las instituciones quienes deben hacerlo.