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Las clases más desfavorecidas tienen mayor riesgo de eventos cardiovasculares

Las clases menos favorecidas tienen mayor riesgo cardiovascular, según se desprende de un estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Rotterdam, que muestra que la inequidades sociales son responsables del 48% de los eventos cardiacos que ocurren a los hombres y del 71% de los que suceden a las mujeres.
El estudio, que acaba de publicarse en 'British Medical Journal', además advierte de que son los países del norte de Europa los que ven más acusada esta brecha social, respecto a los países del sur.
El trabajo ha estudiado a 49 cohortes de población de 10 países europeos y, en total, se ha realizado un seguimiento de más de once años a cerca de 111.000 personas libres de enfermedad coronaria en el momento de la inclusión al estudio.
"Tanto este como otros estudios han mostrado que la clase social a la que uno pertenece afecta más a la salud cardiovascular de los países del norte de Europa que a los del sur", explica el doctor Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), que se hace eco del estudio con motivo del Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebra este lunes 14 de marzo.
"Es importante destacar que no significa que las personas más pobres tengan más riesgo cardiovascular, sino que aquellas personas que viven en una sociedad con una gran diferencia entre clases sociales tienen más peligro de sufrir algún evento coronario en algún momento de su vida", advierte Macaya.
Según recuerda el estudio, las inequidades en Europa suponen 700.000 muertes al año y el 20% del gasto sanitario. Por ello, la FEC recuerda que el 80% de las enfermedades cardiovasculares podrían prevenirse con unos hábitos de vida saludables.
ANÁLISIS DE 110.928 PERSONAS
Más concretamente los autores de este trabajo han realizado un seguimiento de once años y medio a 110.928 personas de 49 cohortes de población pertenecientes a diez países europeos (Suecia, Finlandia, Dinamarca, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Lituania, Polonia y Rusia). Así, tras clasificarlas según su nivel educativo (años de estudios realizados) como clases sociales baja, media o alta, se realizó un seguimiento de los eventos coronarios padecidos, las muertes provocadas por una enfermedad cardiaca y la evolución a 28 días tras el evento cardiaco.
El trabajo también muestra cuáles son los principales factores de riesgo asociados a las clases sociales más desfavorecidas. Estos son: el tabaco, en el caso de los hombres, y el colesterol elevado en el de las mujeres.
Para Macaya deberían de considerase las inequidades sociales como un factor de riesgo cardiovascular. "Aunque realizamos campañas de prevención, estas no solo no son suficientes (recordemos que únicamente el 3% del gasto sanitario europeo va dirigido a estas campañas frente al 97% que va destinado a tratamientos), sino que no llega de igual forma a las personas más desfavorecidas", explica.
Además, afirma, "las medidas que ayudan a mantener una salud cardiovascular como la práctica de ejercicio físico de manera regular o la ingesta de alimentos saludables, no se encuentran a disposición de todos. De hecho, un reciente estudio que ha dado a conocer la American Heart Association ha revelado que reducir en un 10% el precio de frutas y verduras y aumentar en la misma proporción el de alimentos azucarados podría prevenir hasta medio millón de defunciones en Estados Unidos los próximos 20 años".
"Es fundamental que entre todos demos más visibilidad a las campañas de prevención de las enfermedades crónicas, pero además que desde las instituciones se facilite el acceso a zonas deportivas y se promueva la comercialización de unos productos alimentarios más saludables (bajos en grasa y en azúcares añadidos)", concluye.