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Los conflictos por la tierra causaron la muerte de 60 indios brasileños en 2009

El informe denuncia un proceso de "persecución y violencia" por parte del Estado contra indígenas que se han resistido a dejar sus tierras por conflictos con hacendados o con organismos oficiales. EFE/Archivotelecinco.es
Los conflictos por la propiedad de las tierras fueron la causa de la mayoría de las 60 muertes violentas de indios ocurridas en Brasil durante el año pasado, denunció hoy una organización no gubernamental vinculada a la Iglesia católica.
Según un informe difundido por el Consejo Indigenista Misionero (Cimi), el 54 por ciento de las muertes violentas de indios durante el 2009 ocurrió en el estado de Mato Grosso do Sul y fue a consecuencia de "conflictos que oponen al agronegocio, el latifundio y los pueblos indígenas".
Esa región fronteriza con Bolivia y Paraguay se ha convertido en un importante polo de desarrollo agropecuario y es ocupada, desde hace siglos, por indios de las etnias Guaraní y Xavante, entre otras que han sido desplazadas por el avance de la industria, denunció el Cimi.
"Los guaraní kaiowá constituyen hoy la mayor etnia del país y son también los que sufren con más intensidad los efectos de un modelo de ocupación y explotación de tierras volcado a la agricultura", dice el informe.
El Cimi afirma que, además, otros 41 indios murieron en 2009 por la "omisión del poder público" y los "deficientes" sistemas de salud que deberían "garantizar" la atención a los pueblos indígenas.
Según el informe, en muchas de las reservas indígenas se carece de "medios de transporte para el trabajo de los equipos de salud pública, faltan colchones, medicamentos y materiales básicos".
Como consecuencia de eso, el Cimi afirma que al menos siete niños de pueblos indígenas murieron durante el año pasado por problemas asociados a la desnutrición.
Asimismo, se denuncia un proceso de "persecución y violencia" por parte del Estado contra indígenas que se han resistido a dejar sus tierras por conflictos con hacendados o con organismos oficiales encargados de proyectos de desarrollo en la Amazonía.
En ese sentido, se cita concretamente el caso de la represa hidroeléctrica de Belo Monte, un gigante de concreto que el Gobierno construirá en el sur del estado amazónico de Pará (norte).
El proyecto costará 10.600 millones de dólares, generará en promedio 4.571 megavatios por hora y alcanzará un tope de 11.233 megavatios en las épocas de máxima crecida del río Xingú, uno de los principales afluentes del Amazonas.
Su construcción obligará a inundar unos 500 kilómetros cuadrados de selva amazónica, lo que supondrá desplazar a cerca de 50.000 indios y campesinos del municipio de Altamira.
La represa ha generado duras críticas entre grupos ecologistas, indios, campesinos y hasta recibió apoyo de algunos famosos de Hollywood, como el cineasta canadiense James Cameron, director de "Avatar", que en abril pasado participó en una protesta realizada en Brasilia contra el proyecto.
Según el Cimi, "el proyecto preconizado por el Gobierno como una fuente de desarrollo, en verdad traerá consecuencias desastrosas e irreversibles para el medio ambiente y las comunidades que habitan en esa región".