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Un juez deniega la petición de confidencialidad de Odyssey sobre un tesoro

Un juez estadounidense ha denegado la moción presentada por la empresa Odyssey para mantener de manera confidencial las respuestas a un cuestionario sobre el tesoro conocido como "Cisne negro", que España reclama como suyo.  El magistrado había dado un plazo de treinta días a la firma para que identificara al "Cisne negro", y, en el caso de que no pudiera decir el nombre seguro de algún buque, debería exponer las hipótesis más probables.
En ese cuestionario, que la firma presentó el pasado 14 de abril, se le pidió a Odyssey que expusiera su hipótesis de trabajo sobre la identidad de cualquier nave que pudiese estar relacionada con dos lugares sujetos a procesos que la empresa tiene pendientes ante el tribunal.
Odyssey, con sede en Tampa (Florida), extrajo en mayo de 2007 un tesoro de monedas de oro y plata y otros objetos valorado en más de 500 millones de dólares. La posible identificación del "Cisne negro" como un buque español es la pieza clave en la reclamación de España del pecio.
Su petición de sostener una audiencia a puerta cerrada en vez de una vista judicial en la sala del tribunal le ha sido denegada. "El público ahora se enterará de las conjeturas sobre las posibles identidades de los sitios en cuestión", ha explicado Odyssey.
Varias naves posibles
Una nave nombrada como una posibilidad de estar relacionada con uno de los sitios es "Nuestra Señora de las Mercedes y las Animas", una embarcación española que había sido asignada para el transporte de correspondencia y de pasajeros y el envío de bienes comerciales y otro tipo de carga en el momento de su hundimiento en 1804. En su respuesta al cuestionario del tribunal, Odyssey también señaló que tenía información bajo revisión que podría ser inconsistente con la hipótesis de que el lugar del siniestro es el de ese barco.
Odyssey nombró al Merchant Royall, una nave mercante británica perdida en 1641, como la posible identidad de la nave relacionada con el otro lugar del naufragio. Indicó nuevamente que tenía información bajo revisión en ese caso que podría ser inconsistente con la hipótesis.
El magistrado había dado un plazo de treinta días a la firma para que identificara al "Cisne negro", y, en el caso de que no pudiera decir el nombre seguro de algún buque, debería exponer las hipótesis más probables, una decisión que el Estado español calificó de "especialmente satisfactoria".  LA