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Los peligros de conducir deshidratado

A la hora de viajar no olvide repostar también su cuerpo. Puede llenarlo con una café, un refresco o un vaso de agua. Conducir deshidratado reduce en un 27 por ciento la atención al volante, aumenta la agresividad y hay un treinta por ciento más de posibilidades de salirse de la vía. La falta de hidratación y glucosa hace que aumente la fatiga. Para evitarlo es preferible turnarse. Si no puede hacerlo recuerde parar y descansar cada dos horas o doscientos kilómetros, algo que más de la mitad de los conductores no lo hace, y no espere a tener sed para beber agua. El veinte por ciento ignora los peligros de conducir deshidratados por lo que deberían ir empapándose la lección.