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A disposición judicial 8 de los 13 detenidos en Huelva por una red de prostitución

Ocho personas de las trece detenidas en Huelva por su relación con una organización dedicada al tráfico de mujeres nigerianas para su explotación sexual han pasado esta mañana a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de Huelva.
Según han informado a EFE fuentes de la Policía Nacional, estas ocho personas, cinco hombres y tres mujeres, prestarán durante el día de hoy declaración ante el juez, quien deberá determinar su ingreso o no en prisión y los cargos que se le imputan.
Las otras cinco personas detenidas en Huelva en esta operación se encuentran en libertad con cargos tras prestar declaración en dependencias policiales, imputándoseles delitos como inducción a la prostitución, falsedad de documentos o contra los derechos de los trabajadores.
La Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil informaba ayer de la detención de 23 personas, la mayoría de nacionalidad nigeriana, por una presunta red de prostitución, los cuales llegaban a atemorizaban a las mujeres con "destruir su alma" o "volverlas locas" para tenerlas siempre bajo control.
Todo el dinero que obtenían era recogido periódicamente por los miembros de esta red hasta que saldaban la deuda contraída, que ascendía hasta los 50.000 euros por persona.
La investigación comenzó el pasado mes de febrero en Sevilla tras la denuncia de una mujer víctima de esta red y ha culminado con la detención de dos personas en Madrid, otras dos en Sevilla, una en Badajoz, dos en Palma de Mallorca, trece en Huelva y otras tres en Gijón.
La infraestructura del grupo implantada en Nigeria era la encargada de captar a las mujeres y estaba formada por amigos y familiares de los cabecillas asentados en España.
Su actividad principal consistía en captar a las mujeres con falsas promesas de bienestar.
Además, contaba con otros miembros y con vehículos y pisos de acogida en las costas de Libia y en Italia, países que atravesaban hasta su llegada a España.
Una vez captadas eran acompañadas desde Nigeria hasta Libia, a través de Benín y Níger, en camiones y en autobuses, y la persona que las acompañaba controlaba todos sus movimientos, además de facilitarles documentación falsificada para pasar los controles fronterizos.
En las costas de Libia eran alojadas en "pisos patera" hasta que contactaban con otros integrantes de la organización para buscar una embarcación y cruzar el mar hasta Italia.
Posteriormente, eran ocultadas en pisos en Italia hasta que provistas de documentación falsa eran llevadas a España, donde les obligaban a ejercer la prostitución en clubes de alterne.