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La falta de síntomas específicos del hipotiroidismo es la principal barrera a la hora de diagnosticar la enfermedad

La falta de síntomas específicos del hipotiroidismo es la principal barrera a la hora de diagnosticar la enfermedad, según han asegurado expertos con motivo del comienzo de la 8ª Semana Internacional de la Tiroides, promovida por Merck y la Federación Internacional de Tiroides (TFI, según sus siglas en inglés).
Y es que, se estima que más de 300 millones de personas en el mundo sufren problemas en su glándula tiroides, pero alrededor del 50 por ciento de ellas no es consciente de su situación. Además, alrededor del tres por ciento de la población padece hiper o hipotiroidismo, siendo más frecuente este último.
El hipotiroidismo es una patología potencialmente fatal y debilitante que tiene lugar cuando la glándula tiroides deja de producir suficientes hormonas tiroideas (tiroxina y triyodotironina), provocando que las células y los órganos del cuerpo ralenticen su ritmo. En los casos más extremos, la falta de tratamiento puede incluso conducir al coma o a la muerte si no se trata.
Frente a esta realidad, su detección puede realizarse de una manera sencilla gracias a un análisis de sangre rápido y sencillo que mide el nivel de la hormona estimuladora de la tiroides (TSH). Una vez diagnosticado, el tratamiento del hipotiroidismo es eficaz y la mayoría de los pacientes pueden vivir una vida normal gracias a la medicación.
Sin embargo, tal y como han insistido, el hipotiroidismo no se diagnostica en muchos casos debido a que el reconocimiento de los síntomas puede ser complicado por parte de las personas afectadas, ya que a menudo se desarrollan gradualmente y están enmascarados como otras enfermedades o situaciones.
Es lo que se conoce como hipotiroidismo subclínico. "A medida que aumenta la edad, también lo hace la frecuencia con la que se diagnostica el hipotiroidismo subclínico, siendo en torno a los 50 años cuando más se detecta", ha explicado el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Manuel Puig.
Aunque el hipotiroidismo se manifiesta de manera diferente en cada persona, generalmente se asocia a síntomas como cansancio, estreñimiento, fatiga, tendencia depresiva, cierta intolerancia a las temperaturas frías y aumento de peso. Estos síntomas son los que deben hacer sospechar, pero a veces se dan por separado y en el caso de la mujer pueden hacer pensar, por ejemplo, que son propios de la menopausia.
"La mayoría de los síntomas propios del hipotiroidismo no son específicos de la enfermedad, por lo que en muchas ocasiones quienes los presentan los atribuyan a otras condiciones. Con la puesta en marcha de la 8ª Semana Internacional de la Tiroides, Merck pretende continuar sensibilizando en el reconocimiento de estas señales, una cuestión especialmente relevante en el caso de las mujeres, en las que el hipotiroidismo es 10 veces más frecuente", ha recalcado el director médico de Merck, Galo Salvador.
PROBLEMAS DE TIROIDES TAMBIÉN EN LOS NIÑOS
Por otra parte, los especialistas han alertado de que las alteraciones del funcionamiento de la glándula tiroides pueden comprometer el desarrollo del pequeño si no se tratan. Por ello, han destacado la importancia de que los padres permanezcan atentos ante las manifestaciones que se puedan desencadenar, como problemas en el crecimiento del niño, ya que con un tratamiento adecuado es posible controlar los síntomas y mantener un estilo de vida perfectamente normal.
"En el caso de los niños, puede identificarse el problema porque los pediatras realizan un seguimiento rutinario de su crecimiento y si detectan que la velocidad a la que está creciendo no está entre los valores esperados, estudian cómo está funcionando la tiroides", ha recalcado el presidente de SEEN.
En la infancia, las alteraciones tiroideas pueden ser de origen congénito o adquiridas posteriormente. De hecho, en España el hipotiroidismo congénito está presente en 1 de cada 2.285 bebés. Generalmente, se debe a que la glándula tiroides no se posiciona adecuadamente en la base del cuello durante el desarrollo del bebé en el útero materno.
Sin tratamiento, los niños que lo padecen no producen las hormonas tiroideas necesarias para su buen crecimiento y desarrollo cerebral, pudiendo presentar ciertas discapacidades. Ahora bien, gracias a los programas de cribado neonatal, en España es posible reconocer estas alteraciones para iniciar precozmente el tratamiento del bebé y permitir así su adecuado desarrollo.
Por otro lado, en los casos en los que el niño no nace con la enfermedad sino que la adquiere con el tiempo, la causa más común es la denominada 'tiroiditis de Hashimoto', que afecta al 1-2 por ciento de los adolescentes en el mundo. Se produce cuando el sistema inmunológico genera anticuerpos que atacan la glándula tiroides e impactan en la producción de hormonas tiroideas.