Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El expediente de violaciones de Martínez Singul revela que puede reincidir

La polémica está servida. Alejandro Martínez Singul, conocido como el segundo violador del ensanche, ha quedado en libertad tras cumplir nueve meses de prisión por exhibicionismo. Este hombre ya arrastraba un historia de agresión sexual a menores por las que fue condenado a 65 años de prisión en los años 80. De estos, solo permaneció 16 años tras las rejas. Ahora, Martínez Singul sale a la calle y la discusión es si la ley es lo suficientemente rigurosa con los violadores.
El segundo violador del ensanche queda en libertad pocos meses después de su última agresión. La víctima era una niña de ocho años y el hecho ocurrió en Francia, adonde había huido para escapar de la polémica que levantó su salida de prisión.
En España la historia de este violador es larga: Agresión sexual a 16 menores. A pesar de la larga condena de 65 años. Martínez Singul cumplió 16 años gracias a que el antiguo código penal permitía reducir la condena por días de trabajo en prisión.
Los servicios penitenciaros en aquella ocasión advirtieron que no estaba rehabilitado. Su puesta en libertad creó tanta polémica que se creó una comisión para determinar qué hacer con los violadores reincidentes.
Una de las propuestas es la castración química. El asunto se complica, porque esta tiene que ser voluntaria e ir acompañada de una terapia psicológica.
Otra de las propuestas es la libertad vigilada. Pero los jueces advierten que es anticonstitucional aplicar estas medidas si no han sido contempladas en la sentencia.
Ahora la fiscalía de Catalunya ha pedido a los Mossos d'Esquadra que vigilen si Martínez Singul entra en territorio español. En abril volverá a ser juzgado en España, esta vez por masturbarse delante de una mujer en el metro de Barcelona e intentar tocarle los genitales. Mientras tanto, el violador del ensanche anda suelto y las protestas aumentan.