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Un panel de expertos destaca los grandes beneficios del cribado de la sífilis en grupos de riesgo asintomáticos

El Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF, por sus siglas en inglés), un panel de médicos independientes respaldado por el Gobierno, han descubierto que existen pruebas convicentes del "beneficio sustancial" de recomendar el cribado de la sífilis en algunos grupos de riesgo aunque no presenten síntomas.
Así se desprende de un informe publicado en el último número de la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) ante el incremento de casos de esta enfermedad de transmisión sexual que se ha producido en los últimos años en Estados Unidos, unos 20.000 según datos de 2014.
Si no se trata, la sífilis puede progresar y en el 15 por ciento de los casos la enfermedad llega hasta una fase avanzada en la que puede causar lesiones inflamatorias por todo el cuerpo y ocasionar una disfunción cardiovascular. Asimismo, también aumenta el riesgo de contagio de otras enfermedades como el VIH.
Para actualizar su recomendación de 2004 relativa a la detección de la infección por sífilis en mujeres adultas no embarazadas, el USPSTF revisó la evidencia sobre el cribado de la infección por sífilis en población adulta asintomática, como mujeres no embarazadas y población adolescente, incluidos los pacientes coinfectados con otras infecciones de transmisión sexual como el VIH.
Así, aunque no especifican quienes constituyen esos grupos de riesgo dada la variabilidad según el país, reconocen que los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y los pacientes con VIH tienen mayor riesgo de infección por sífilis, y también hay otros factores que se asocian con un aumento de las tasas de prevalencia como haber estado en prisión, la prostitución, ser menor de 29 años y la raza.
En estos casos, se podría recomendar la realización de cribados para identificar la infección y también recuerdan que el tratamiento con antibióticos resulta eficaz para prevenir la progresión de la enfermedad hasta una fase más avanzada pese a detectarse pequeños daños asociados, ya que también ayuda a evitar nuevos contagios.
Además, este grupo de expertos no encontró ninguna evidencia directa sobre posibles efectos negativos de esta detección precoz, pese a un posible riesgo de falsos positivos que requieran una posterior evaluación clínica y generen una ansiedad innecesaria para el paciente, además del posible estigma de tener una infección de transmisión sexual.