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La biopsia líquida facilitará la selección del tratamiento más adecuado en tumores de pulmón avanzados

La determinación de mutaciones en sangre, lo que se conoce como biopsia líquida, se ha convertido en una alternativa no invasiva a la biopsia clásica de tejido tumoral y en los pacientes con cáncer de pulmón más complejos puede servir para seleccionar el tratamiento más beneficioso en cada caso.
Así lo han destacado diferentes expertos que han participado estos días en un encuentro organizado por la farmacéutica Roche en Madrid bajo el título 'Biopsia líquida: un nuevo reto para el patólogo y el oncólogo', donde se ha analizado el potencial de esta técnica en la detección de los tumores pulmonares no microcíticos, que representan el 85 por ciento de estos tumores.
Se estima que en nuestro país al 70 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón se les diagnostica en fase avanzada y todos ellos son candidatos a someterse a una biopsia para saber si tienen algún tipo de mutación y, a partir de ahí, elegir un tratamiento dirigido a esa mutación.
La biopsia líquida para determinar la mutación en el EGFR en plasma consiste en un sencillo análisis de sangre a través del cual se extrae una pequeña muestra de sangre del paciente que se analiza molecularmente y sirve para determinar si el gen está o no mutado.
La prueba tradicional es a través de una biopsia de tejido. Sin embargo, en algunos pacientes hay problemas porque "no hay muestra suficiente para realizar el estudio mutacional sobre tejido tumoral", ha explicado Luis Paz Ares, jefe del Servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
"En muchos casos resulta complicado porque bien los pacientes no tienen tejido suficiente, que se ha consumido con todas las pruebas de diagnóstico inicial, bien el que tienen está ya muy dañado o bien porque son pacientes que, por estar muy debilitados o presentar otras comorbilidades, ya no se les puede someter a una punción", ha explicado.
Y en estos casos es en los que disponer de una herramienta como la biopsia líquida resulta de gran ayuda para seleccionar el tratamiento más beneficioso para ese paciente.
"Existen terapias dirigidas de las que se van a beneficiar estos pacientes, tanto en términos de supervivencia como en el tiempo que van a permanecer sin que su enfermedad evolucione, y que solo se pueden administrar a partir de los resultados de este test", ha añadido Javier Gómez Román, jefe de Sección de Patología Molecular del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.
Este experto cree que los beneficios van a estar asociados, en gran medida, a la monitorización del paciente, de modo que si ya está diagnosticado "se va a poder hacer un seguimiento de la enfermedad basándonos en los resultados en sangre".
"Estamos asistiendo a una mejora en la detección precoz de un tumor que recidiva en aproximadamente 6-8 meses. Esto nos permite atacar el cáncer si volviera a aparecer y antes de que se extienda a otros órganos", ha destacado.