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Los dos fallecidos en el accidente de la avioneta en Santiago tenían años de experiencia, según el delegado del Gobierno

En la zona había niebla, pero la torre de control no había registrado incidencias especiales respecto a otras jornadas
Los fallecidos en el accidente de una avioneta en Santiago, Alejandro Bueno Nilson y Daniel Fernández Orgaz, de 37 y 35 años, respectivamente, eran comandantes de vuelo y acumulaban "años de experiencia", según ha informado el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez.
Daniel Fernández Orgaz, que pilotaba la avioneta siniestrada había nacido el 31 de enero de 1977 y era natural de Bilbao, aunque su residencia habitual estaba en la localidad catalana de Cerdanyola del Vallès.
Por su parte, Alejandro Bueno Nilson, que era el copiloto, había nacido el 2 de febrero de 1975 y era natural de Barcelona y residente en la localidad catalana de Arenys de Mar.
Según los datos que ha aportado Samuel Juárez, que se ha desplazado hasta el lugar del siniestro, el aparato estrellado era un avión Cesna de la compañía Aeronaves del Noroeste (AIRNOR) que se dedica al transporte de órganos para trasplantes.
La aeronave volvía a la base en Santiago de Compostela tras desplazarse de Oporto y completar un servicio en Asturias. La avioneta de carga había partido a las 5.38 horas del aeropuerto asturiano y tenía su llegada prevista a las 6.25, según el plan de vuelo, pero perdió el contacto con la torre de control del aeropuerto de Lavacolla a las 6.38 horas.
DISPOSITIVO DESPLEGADO
A las 7.05 horas se halló el aparato en la aproximación hacia el aeropuerto por la cabecera Norte, en una zona arbolada cercana a donde empieza la pista de aterrizaje. En la zona están desplegados diversos dispositivos de emergencia, así como personal del Instituto de Medicina Legal de Santiago.
Agentes de la comisión de accidentes de la Guardia Civil y forenses intentan determinar las causas del siniestro, que según ha explicado Juárez, por el momento de desconocen, puesto que aunque en la zona había niebla a la hora del accidente, la torre de control de Lavacolla no tenía constancia de incidencias especiales.
Por su parte, vecinos de casas cercanas al lugar del siniestro han comentado a Europa Press que sobre las 6.30 horas había niebla en la zona, pero no demasiada respecto a otras jornadas y que las condiciones de visibilidad no parecían especialmente dificultosas en relación a otros días.