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Los festejos, en proceso de actualización en base a las peticiones animalistas

Como banderillas se clavaron las imágenes de las becerradas en Algemesí. La desesperación de los animales agitó a los antitaurinos. Por ello, la tradición se renovó sin banderillas y sin muerte. En Cazalilla de la Sierra, en Jaén, este año no ha habido salto de la pava porque el animal apareció pavoneándose a ras del suelo.  Los gansos de Lekeitio pasaron a ser de goma como los patos de Sagunto. Pero hay cambios que no convencen. El toro de Coria ha pasado de ser la diana de todos los dardos a ponerse a tiro. En Falces, Navarra, los encierros sigue siendo una carrera de ochocientos metros ladera abajo. En Benavente, Zamora, el toro sigue estando enmaromado y el de júbilo de Medinaceli cada año prende el rechazo de los animalistas.