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¿Están en riesgo los espectáculos taurinos?

El ayuntamiento de Valencia presidido por Joan Ribó ha aprobado una normativa que prohíbe a partir del próximo 1 de julio los festejos taurinos.  Siguiente objetivo, la feria de Fallas, aunque esa decisión es de la Diputación Provincial. La de La Coruña, por ejemplo, ha sido, el año pasado, la primera en declararse antitaurina, como también más de 100 localidades de todo el país después de las últimas elecciones municipales. Con referéndum entre los vecinos o no, otras han optado por retirar las subvenciones, como Córdoba o Valladolid, frente a los argumentos económicos de los defensores: los 2.500 millones al año que mueve y los ingresos que supone al turismo. En otros casos, la protección animal es lo que se esgrime. El Toro de la Vega ha sido el más sonado, en Castilla y León, gobernada por el Partido Popular.  Madrid declaró la fiesta ‘Bien de Interés Cultural’ frente a la abolición que se aprobó en Cataluña. Se mantienen los encierros, que incluso desaparecerán ahora en Baleares con la nueva ley que se está tramitando. La polémica no es exclusiva de nuestras fronteras. Por el toro sin muerte han optado en Portugal o recientemente Ecuador. En América, de hecho, las corridas ya sólo sobreviven en Perú, México, Venezuela -prohibidas a los menores- y Colombia, y no sin problemas. También en Francia, eso sí, cada vez con más festejos. Hasta el Parlamento Europeo ha abordado el tema y con suerte desigual. Ha rechazado prohibir los toros, pero también las subvenciones que llegan al sector a través de los fondos ganaderos.