Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La filtración de correos de científicos se produjo para sabotear la Cumbre de Copenhague

La ciudad de Copenhague se enfrenta al problema del cambio climático en una cumbre. Foto: Reuters.telecinco.es
En este sentido, el presidente del IPCC, el indio Rajendra Pachaury, ha abierto la Conferencia haciendo una explícita mención a lo sucedido días antes: Pachaury ha defendido los descubrimientos sobre "el carácter antropogénico del calentamiento del planeta", después de que los escépticos hubieran dado por erróneas estas evidencias: "La consistencia interna desde diferentes puntos de vista de la evidencia avala fuertemente el trabajo de la comunidad científica, incluidos los de aquellos señalados en los mails". 
No eran aficionados
No ha sido la única referencia al asunto de los e-mails filtrados. Varios diarios internacionales, entre ellos el Times On Line y The Independent, se han hecho eco de las declaraciones del vicepresidente del IPCC, Jean-Pascal van Ypersele, en relación con el citado filtrado de correos: según esta fuente, esta acción formaría parte de un sofisticado y planificado intento de sabotear la cumbre.
Van Ypersele señala a una posible pista rusa, ya que estos correos fueron publicados en un servidor en la ciudad siberiana de Tomsk: "Es muy frecuente que a los hackers se les pague por sus servicios en Rusia. Además, se trata de una selección de e-mails cuidadosamente llevada a cabo. No eran precisamente unos aficionados", afirma el vicepresidente del IPCC.
Sabotaje a la cumbre
Unos hackers que podrían estar organizados a través de los Servicios Secretos Rusos, herederos del KGB, apunta The Independent: al Kremlin se le ha acusado de varios ciber-ataques contra páginas web en países vecinos como Estonia, con la que el Gobierno ruso tiene unas relaciones más que frías.
La publicación, en las últimas semanas, de estos datos, no habría sido, por tanto, casual: el propósito habría sido el de hacer crecer el escepticismo sobre el cambio climático y que fuera más difícil llegar a un acuerdo en la Cumbre.
¿Rusia?
Pero, ¿qué ganaría Rusia con estas operaciones? The Independent profundiza en las posibles causas: Rusia, junto con los EEUU, fue criticada por aplazar los objetivos de Kyoto y son muchos los que dudan de que esté haciendo reales esfuerzos por adaptarse a las nuevas situaciones.
Podría haber otras razones. Gran parte de las reservas de petróleo y gas rusos se encuentran en zonas del norte a las que resulta muy difícil acceder. Una línea de opinión es que Rusia, al contrario de la mayoría de los países, tendría poco que temer del calentamiento global, porque, paradójicamente, un empeoramiento de las condiciones mejoraría el acceso a estas ahora difíciles fuentes de riqueza.
El nivel de escepticismo entre los rusos es muy alto: solo el 40% de la población cree que el cambio climático es una seria amenaza.
Más valen los argumentos
Con el conocimiento de estos datos transcurren los primeros pasos de la Cumbre de Copenhague, un encuentro del que podría desprenderse un acuerdo definitivo para el futuro. Más vale que la batalla pase a ser argumental y científica y se aleje del género del espionaje. A.V.