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La incineración de un cuerpo humano emite 27 kilos de CO2 a la atmósfera

El ingeniero químico del Instituto de Catálisis y Petroquímica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), José Luis García, ha señalado que la incineración de un cuerpo humano emite en torno a 27 kilos de dióxido de carbono o CO2 a la atmósfera, si bien el investigador ha insistido en que no supone un foco de contaminación "fuerte" para el medio ambiente.
En declaraciones a Europa Press, el experto del CSIC ha aclarado que esta opción personal no puede compararse con la contaminación que producen los coches en una ciudad. "Son 27 kilos de CO2 por cada incineración humana frente a las 2.400 toneladas emitidas por los 300.000 coches que se mueven de media en Madrid en un sólo día", puntualiza.
Así, ha destacado que se trata de un procedimiento por el que optan muchas personas pero que no puede tacharse de "negativo" para el medio ambiente en términos de contaminación. En este sentido, señala que en un proceso de combustión de un cuerpo, aparte de los kilos de dióxido de carbono que se emiten, quedan las cenizas, partes de óxido de nitrógeno y metales que pudiera llevar el féretro en el proceso de la quema del cuerpo.
Por su parte, el investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC, Joan Grimalt, ha advertido de que la incineración puede ser "perjudicial para el medio ambiente" si llegan a concentrarse vertidos de cenizas en un emplazamiento terrestre de forma regular.
"Es importante saber que no se pueden tirar a cualquier sitio. Si hay un sitio que se pone de moda llegan a concentrarse grandes cantidades de cenizas que pueden alcalinizar el terreno, cambian su ph y con ello se deteriora el terreno. Ya ha sucedido alguna vez. Es algo que en algunas comunidades autónomas, como Cataluña, se hicieron avisos de que no se podían tirar en cualquier lado", ha agregado.
De esta forma, añade que donde menos daño se produce es en el mar, que es muy grande y, como tiene tendencia hacia la acidificación por culpa del CO2 emitido, tiene más capacidad de compensación que en la tierra. En el caso de los ríos, por ejemplo, apunta que, como en todas las situaciones, verter una vez las cenizas no supone ningún daño al medio ambiente, si bien, si se tiran con regularidad estos restos se puede dañar tanto a los peces como al ecosistema. "Peor es en los lagos que tienen menos caudal, capacidad de recuperación y disolución de las cenizas", ha apostillado.
Por ello, considera que el mejor punto para guardar unas cenizas es en el cementerio, en aquellos nichos previstos para ello. "Hay que asegurarse de que hay urnas que pueden guardarse en cementerios pero echarlas al medio ambiente es una actividad que por una no vez que se haga no hay problema", concluye.