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Un indigente muere en soledad a las puertas del hospital que había sido como su hogar

Salvador, de 65 años, solía sentarse durante horas en las escaleras del Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío de Sevilla. Por eso, nadie se percató de lo que ocurría hasta que alguien, viendo que no se movía, pidió ayuda. Dos médicas llegaron y trataron de atenderle sin poder hacer ya nada por él. Sin embargo, una asociación de Sevilla ha denunciado que tardaron varias horas en asistirle. "Estimamos unas dos horas", dicen. Salvador solía refugiarse del frío en la sala de espera del hospital y usaba los baños para asearse antes de acudir a su puesto como 'aparcacoches'. Así era su día a día. Quienes lo conocían del barrio decían de él que era una persona muy querida. Murió solo a las puertas del hospital de una parada respiratoria, donde los últimos años había sido como su hogar.