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Se infla como un globo al clavarse una manga de aire comprimido en el ano

Gareth Durrant se infó como un globo al sufrir un extraño accidente laboral. Fotos: The Sun.telecinco.es
Un electricista de Reino Unido estuvo a punto de morir por causa de un extraño accidente laboral. Gareth Durrant, de 26 años, se hinchó como un balón al clavarse una manguera de aire comprimido accidentalmente en el ano, según publica el diario The Sun.
Durrant necesitó cirugía de urgencia y más de un año después sufre todavía las consecuencias físicas y psicológicas del accidente: Terribles dolores de estómago, depresión, ansiedad y ataques de pánico.
El electricista no ha podido trabajar y ha impuesto una demanda contra los superiores de la fábrica de caravanas en la que trabajaba, ya que las mangueras de aire comprimido colgaban del techo de forma claramente peligrosa.
El día del accidente, Durrant llevaba pantalones cortos y la manga se introdujo en el ano, inflando su cuerpo. "Estaba instalando el cableado de una de las caravanas. Sabía que se estaba utilizando una de estas mangueras justo detrás de mí, pero ni siquiera pensé en ello y seguí trabajando como de costumbre", asegura Durrant. "Lo siguiente que noté fue un fuerte chorro de aire entre mis piernas, que me atravesó los pantalones y subió por mi recto. Sentí como si me hubieran inflado, fue el mayor susto de mi vida. Tenía aire recorriéndome el cuerpo. Fue una sensación rarísima".
"En aquel momento no sentí demasiado dolor, pero los médicos me explicaron más tarde que fue por la adrenalina". De hecho, los dolores llegaron a ser insoportables. "No puedo explicar lo doloroso que fue más tarde. Me tuve que tumbar y me llevaron al hospital", asegura.
Los escáneres revelaron que tenía serios daños en el intestino y el estómago que requirieron una operación de emergencia. Durrant pasó una semana en el hospital y ha tenido que seguir con la recuperación en su casa desde entonces.
Durrant quiere denunciar los riesgos laborales que corren los trabajadores y de los que no son informados. "Quiero que la gente sepa a qué se arriesga. Me gustaría que esto no le pasara a nadie más. Ha cambiado mi vida totalmente. Antes solía tener una vida activa, jugaba al rugby. Ahora, llevo un año metido en casa".
Mientras, la investigación sobre su caso continúa.