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El inmigrante que perdió el brazo en un accidente laboral "ve bien" que se haga "justicia"

Melgar Vargas, de origen boliviano, ha asegurado que cree "mucho" en la justicia española, y aunque se encuentra "mal" porque no va a recuperar el brazo amputado quiere superarse y "estudiar algo" para no quedar "estancado". También ha reconocido que le hubiera gustado que los dueños de la panificadora se hubieran puesto en contacto con él o le hubieran pedido disculpas, pero ha indicado que ambos le "guardan mucho rencor".
"Somos personas que tenemos errores y ellos también tuvieron su error", ha señalado el trabajador, quien ha explicado que los hermanos "siempre" han dicho que no le conocen y "que no trabajaba ahí", aunque "todo el mundo sabe" que sufrió "la desgracia", que trabajaba en la panificadora y que tiene "pruebas" para demostrarlo.
Ha explicado que, aunque su madre estuvo con él tres meses después del accidente y luego regresó a Bolivia, ahora volverá a España para hacerle compañía, ya que su mujer trabaja y está solo gran parte del día.
"Mi madre debe aceptarlo, porque haga lo que haga no voy a volver a tener el brazo, y tengo que ir superándome poco a poco y aparentar que me siento bien, porque por dentro siento mucho dolor", ha indicado.
Melgar Vargas, al que le ha quedado una pensión de 1.052 euros al mes, ha señalado que tiene "muchas ganas" de que regularicen la situación de su novia, que lleva cuatro años trabajando en España.
Contra los derechos de los trabajadores
La acusación pública considera en su escrito de calificación provisional que los dueños del negocio, Juan Javier R. y Raúl R., son autores de dos delitos contra los derechos de los trabajadores, por los que solicita para cada uno tres años de prisión y otros tres de inhabilitación, además de 12 meses con una cuota diaria de 15 euros y una indemnización de 132.540 euros para la víctima.
Los hechos sucedieron el pasado 28 de mayo de 2009, cuando el trabajador boliviano, empleado desde 2007 en la panificadora "sin contrato", sufrió el accidente cuando manipulaba la máquina amasadora de espiral.
El trabajador sufrió la amputación traumática del miembro superior izquierdo por encima del codo, que precisó 140 días de curación, 17 de ellos hospitalizado.