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Siete de cada 10 jóvenes con discapacidad en paro no cuenta con experiencia laboral, según un informe

Siete de cada 10 jóvenes con discapacidad en paro no ha tenido aún su primera experiencia laboral, según se desprende de las conclusiones de un informe elaborado por la Fundación Adecco y Terminales Canarios, con la intención de "dar voz" a las personas con discapacidad menores de 30 años.
En concreto, el estudio revela que un 69% de los menores de 25 años encuestados no ha tenido ningún contacto con el empleo, cifra que disminuye hasta el 48% en los jóvenes entre 26 y 30 años. En palabras del director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, "la crisis económica está retrasando la edad del primer empleo, ante las dificultades de los jóvenes para encontrar una oportunidad laboral".
"En el caso de las personas con discapacidad, la incorporación se produce aún más tarde, debido a obstáculos añadidos como los estereotipos asentados en la sociedad y en la empresa o la sobreprotección familiar. Es importante acelerar la participación de los jóvenes con discapacidad en el empleo, para que su situación no sea desventajosa respecto a sus coetáneos. Tanto las familias como las empresas deben ser conscientes del gran talento que aportan las personas jóvenes con discapacidad", apostilla.
El documento añade que las personas con discapacidad tardan más en incorporarse al mercado laboral, ya que a nivel general, los jóvenes encuentran su primer empleo a la edad media de 23 años. Entre las razones de este desfase, hacen alusión a prejuicios asentados en el seno empresarial y otras causas como la sobreprotección familiar.
En este punto, indica que las personas con discapacidad tardan más en independizarse pues, mientras que el 46,8% de los jóvenes entre 25 y 30 años ya está emancipado, la cifra desciende al 36% en los que tienen discapacidad. El principal motivo que alegan los encuestados para no haberse independizado es el económico, en siete de cada 10 casos. Por su parte, un 18% no ha afrontado la emancipación por motivos de dependencia o accesibilidad (al necesitar adaptaciones o apoyo específico de su familia) y un 12% debido a otros motivos.
Por otro lado, destaca que en el caso de los cuentan con un empleo, un 68% tiene una ocupación no relacionada con su formación, la mayoría (55%) trabaja a media jornada y el salario predominante ronda los 6.000 euros al año.
Asimismo, las personas con discapacidad continúan infrarrepresentadas en la comunidad universitaria (1,1%), fundamentalmente debido a barreras (según un 45% de los encuestados) aunque también mencionan un equipo humano no sensibilizado o acostumbrado a tratar con personas con discapacidad (23,1%); o falta de adaptaciones en las aulas (19,2%).
Probablemente por estos motivos, 4 de cada 10 decide estudiar a distancia, según el estudio.
Mesonero destaca por ello que "es necesario estudiar la conveniencia de un cambio en el plan formativo, pues actualmente los conocimientos adquiridos en las Universidades y otros centros son muy teóricos y poco adaptados a la economía productiva. Hay que dar un paso más y dotar a los estudiantes de habilidades y competencias claves y válidas para el empleo".
El informe también indica que un 70% de los jóvenes con discapacidad contempla la movilidad geográfica por motivos laborales, un 65% se plantea emprender su propio negocio y un 50% percibe una retribución máxima de 6.000 euros al año, entre otros aspectos.