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Los médicos de familia se concentran contra las agresiones en centros de salud

Los médicos de familia han realizado hoy un paro de cinco minutos en los centros de salud, en los servicios de urgencias y en las unidades de transporte medicalizadas de España, en repulsa por el suceso ocurrido en Moratalla (Murcia) que ha costado la vida a una doctora.
Convocados por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), los facultativos han expresado su máxima condena al dramático episodio, en el que también resultó herido un conductor de ambulancia.
A estos actos, celebrados simultáneamente a las doce del mediodía, se han sumado especialistas, residentes y profesionales sanitarios que querían expresar su rechazo a lo ocurrido.
Pedro Pérez, de la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria (SMUMFYC), ha explicado a EFE que este paro tenía como objetivo "llamar a la sociedad a una reflexión profunda de por qué están sucediendo estos hechos en el ámbito médico".
El portavoz de la Sociedad ha seguido la concentración desde el centro médico de Vistalegre, en Murcia, donde se encontraba todo el personal sanitario junto al decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, Joaquín García, y el presidente del Colegio de Médicos de la Región, Rodolfo Castillo.
El director del centro médico de El Infante de Murcia, José Manuel Prieto, ha argumentado que las amenazas a médicos, enfermeros y auxiliares no son aisladas, y ha indicado que en este centro también se han dado situaciones de "mucho riesgo".
Prieto ha señalado que este departamento, que atiende a más de 40.000 pacientes, cuenta desde hace meses con un guardia de seguridad "tras las amenazas de muerte reiteradas a uno de los pediatras del centro por parte de un paciente".
Este facultativo piensa que "hay medidas básicas que se deberían adoptar en todos los centros para evitar estas situaciones, como la contratación de agentes de seguridad o la ubicación de pulsadores de alarma".
Sin embargo, Prieto coincide en destacar que donde hay que hacer una labor más intensa es en la educación y en la concienciación de la población, para que "entienda que los servicios públicos no son de uso exclusivo, por lo que deben respetar al personal y atenerse a unas normas, para que se puedan utilizar con efectividad".
Estas peticiones se unen a la reclamación de mayores medidas de seguridad en los centros sanitarios realizada por los sindicatos ante las puertas de la Consejería de Sanidad.
Los representantes sindicales han pedido una mejora del Plan de Prevención de agresiones, una profundización de su implantación, así como un seguimiento de oficio por la Administración de todos los casos violentos y la convocatoria urgente de la Mesa Sectorial de Sanidad y del Comité de Seguridad y Salud.
El gerente de Atención Primaria del Centro de Salud Espronceda de Madrid, Manuel Ballarín, ha denunciado, en declaraciones a EFE, que se permita llegar a situaciones "tan límite" en lugar de tomar medidas a tiempo, cuando se dan circunstancias previas que hasta ahora se consideran únicamente "faltas" y tienen "repercusiones mínimas".
A su juicio, estos hechos son el reflejo de "una situación totalmente intolerable" y el resultado de todos los atentados que se producen diariamente contra los funcionarios públicos.
Los facultativos han reclamado que, para evitar casos como el de Murcia, se ponga en marcha el procedimiento institucional que incluye tanto la mejora de la organización de los centros de salud, como la denuncia de las situaciones ofensivas y la implicación judicial.
Los miembros de esta sociedad científica, que representa a casi 20.000 profesionales de Atención Primaria, han expresado su solidaridad con las víctimas y sus familiares.
SemFYC recuerda que la doctora fallecida, María Eugenia Moreno Martínez, de 34 años, era médico residente de cuarto año de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria y que, en el momento de la agresión con arma de fuego, ejercía su labor como médico de guardia en el servicio de urgencias.