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Se multiplican por 10 los fraudes científicos en los últimos 40 años

En los últimos 40 años se ha multiplicado el número de trabajos de investigación publicados, pero también lo ha hecho, y por 10, el problema del fraude científico, según han alertado este jueves expertos reunidos en la jornada 'El fraude científico, a examen', organizada por la Fundación de Ciencias de la Saluden, en colaboración con GlaxoSmithKline y la Fundación Rafael del Pino.
Incentivar la buena investigación y mantener los estándares de calidad y ética son los mejores instrumentos para detener el avance de los fraudes. En este sentido, el jefe de Microbiología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y patrono de la Fundación de Ciencias de la Salud, el doctor Emilio Bouza, ha señalado que es necesario "recordar al científico que el principal objetivo es la búsqueda de la verdad".
Según el doctor Bouza, "hay que despresurizar la amenaza a los científicos sobre que una producción debe de ser de determinada magnitud y realizarse a una determinada velocidad. Hay que dar más garantía y tranquilidad a los científicos, además de perseguir este fraude con controles rigurosos".
En la lucha contra el fraude, Bouza señala que las agencias internacionales deben seguir presionando sobre la creación de mecanismos de control interno y de inspección para crear una conciencia de rigor de los datos y de ética de la investigación científica; además de perseguir el fraude con controles como el motor de búsqueda Pubmed o análisis de paralelismos entre artículos.
MÁXIMOS ESTÁNDARES DE CALIDAD, RIGOR Y ÉTICA
El progreso científico se sustenta en dos firmes creencias, según explica el director del CIC bioGUNE y patrono de la Fundación de Ciencias de la Salud, el profesor José María Mato. Por un lado, en la revisión por pares es la piedra de toque que permite determinar la calidad, credibilidad y rigor científico de un trabajo de investigación; y, en segundo lugar, en la investigación se corrige a sí misma. Es decir, los errores científicos son siempre identificados y corregidos.
"Hay datos que indican que estos dos pilares que soportan el progreso científico no funcionan tan bien como deberían y nuestro objetivo es analizar y discutir desde diversos ángulos cómo prevenir, detectar y sancionar el fraude científico", continúa.
Además, a su juicio, "todas las instituciones de investigación, públicas o privadas, del sector académico o empresarial, de carácter local o multinacional, tienen la obligación de mantener los máximos estándares de calidad, rigor y ética que demanda la ciencia".
Para este experto, "si en el proceso de generación y traslación del conocimiento -tanto en el sector académico como en el empresarial- no se mantienen los máximos estándares de calidad, rigor y ética que demanda la ciencia, los resultados de estas investigaciones mal hechas nunca darán lugar a nuevos productos y aplicaciones".