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La médico noruega de MSF espera poder volver a África tras curarse del ébola

La sanitaria agradece el tratamiento que ha recibido pero denuncia que la respuesta no es la misma cuando son contagios no europeos
Slije Lehne Michalsen, la médico noruega que trabajaba para Médicos Sin Fronteras (MSF) y que ha superado el ébola, ha asegurado que volverá a África para luchar contra el virus en cuanto le sea posible, según ha contado en un artículo escrito por ella misma en la página web de la organización.
La sanitaria, que recibió el alta médica el lunes, ha agradecido la rápida respuesta del Gobierno noruego ante su contagio y el tratamiento. Una realidad que contrasta con la que ha vivido en Sierra Leona y por la que denuncia que la comunidad internacional no ha estado a la altura.
En su primera misión con MSF sobre el terreno Slije viajó a Sierra Leona, en la ciudad de Bo, con el objetivo de tratar a enfermos de fiebre de Lassa, "una enfermedad más desconocida y la gran olvidada", ha asegurado la sanitaria.
El primer caso de ébola de Sierra Leona fue identificado sólo unos días después de la llegada de Slije al país. "Durante los siguientes meses, la epidemia de ébola se extendió en Sierra Leona y mi trabajo en el hospital pasó a ser, poco a poco, cada vez más relacionado con el ébola. Hemos construido un nuevo centro contra el virus en Bo", un centro en el que trabajó hasta que se contagió.
"El sábado 4 de octubre me sentí mal cuando llegué a casa desde el trabajo. Revisé mi temperatura y descubrí que tenía un poco de fiebre. Me aislé en mi habitación y me hice una prueba de malaria que fue negativa. Al día siguiente, me tomaron una muestra de sangre y fue entonces cuando di positivo por ébola", ha relatado.
Solo un día después la médico noruega era repatriada en un avión medicalizado hasta Oslo, donde recibió todos los cuidados médicos necesarios hasta que ha sido dada de alta el lunes. "Me alegro de haber sido evacuada de manera rápida y sin problemas", ha agradecido.
"Fui recibida por un excelente equipo de médicos y enfermeras que me han proporcionado un gran tratamiento, apoyo y aliento. Estoy increíblemente agradecida por el trato que he recibido", ha dicho Slije.
Por ello, y una vez ha superado la enfermedad, ha reconocido sentirse afortunada pero, al mismo tiempo, ha denunciado que las personas que se han infectado en África Occidental han vivido y viven "una experiencia muy diferente".
EL RELOJ NO SE DETIENE
"Tener Ébola en África Occidental significa mucho más que los síntomas. Significa perder hermanas, padres y vecinos. Es tener seis años y estar en un hospital sin tener al lado una cara familiar. Es que tu familia sea estigmatizada y estar aislado en tiendas de campaña con camas duras mientras la gente muere en sus camas a tu alrededor", ha lamentado para luego denunciar que esto ocurre porque durante tres meses --tiempo que estuvo en Sierra Leona antes de infectarse-- asistió a "la falta total de respuesta internacional". "Cada día que pasa, el número de personas infectadas aumenta, y cada día me decía a mí misma que ahora detener la epidemia se ha vuelto aún más difícil de lo que era ayer", ha asegurado.
Pese ha ello, Slije ha dicho que volverá a África para ayudar a luchar contra el ébola tan pronto como le sea posible. "Todos sentimos que esto es una carrera contrarreloj, pero el mundo no está actuando", ha denunciado para pedir que la comunidad internacional ponga algo más que "palabras y dinero". Ha asegurado que si se hubieran movilizado solo unos meses antes, la batalla habría sido mucho más fácil de ganar y muchas vidas se habrían salvado.