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Una niña acude a la imprenta para que le fabriquen un padre de cartón

Esa niña pidiéndole un minuto a su padre y ese minuto que se hace eterno... "Espera, que ya voy, ya voy. Un momento". Y ese momento nunca llega. El 'ya voy' se hace interminable y de ahí, en el tiempo, antes de que aparezca el remordimiento paternal, Scarlett rompe su hucha y corre a la imprenta para encargar algo que le provoca admiración: Un papá de cartón. Así, le lleva bajo el brazo y baja junto a él hasta dejarle frente al ordenador de casa a la espera de que sustituya a su padre real. Se trata de un curioso anuncio de una chocolatería americana, pero la realidad es que la situación es más cotidiana de lo que parece y denuncia a su manera la falta de atención a los más pequeños cuando estamos absortos en el trabajo o en nuestros asuntos.