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La pareja acusada de espionaje pide quedar bajo arresto domiciliario

Los esposos están confinados sin posibilidad de libertad condicional en un establecimiento de seguridad de Washington, contiguo a una cárcel de mujeres. EFE/Archivotelecinco.es
Los estadounidenses Walter Kendall Myers y su esposa Gwendolyn pidieron hoy a un juez que les permita quedar bajo arresto domiciliario tras ser acusados de espionaje en favor de Cuba.
En una audiencia ante un juez en Washington, Myers, un ex funcionario del Departamento de Estado de 72 años, y su esposa de 71, también pidieron ser defendidos en el caso por un solo equipo de abogados.
En una petición presentada por sus abogados, el matrimonio indicó que en caso de que se les conceda el arresto domiciliario pagarán por los equipos de vigilancia electrónica.
Añadieron que el hijo de Gwendolyn también se comprometía a garantizar que alguien estuviera con la pareja las 24 horas del día.
Además, el matrimonio Myers prometió que se mantendrá alejado de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, a escasa distancia de su domicilio, así como de su embarcación en un muelle de la ciudad de Annapolis, en el vecino estado de Maryland.
Ambos, que manifestaron su deseo de viajar a Cuba en su embarcación sin fecha de regreso, están confinados sin posibilidad de libertad condicional en un establecimiento de seguridad de Washington, contiguo a una cárcel de mujeres.
El juez Reggie Walton respondió que consideraría la petición de arresto domiciliario y que respondería en el curso de una nueva audiencia que, en principio, se realizará el 24 de julio.
El magistrado manifestó que comprendía el deseo de la pareja de tener el mismo equipo de abogados, pero afirmó que no sería una decisión aconsejable.
"Uno puede ser más culpable que el otro", indicó.
No obstante, Kendall Myers insistió en que cree que "sería de interés mutuo tener una representación legal conjunta".
"Yo creo lo mismo", añadió su mujer.
La pareja fue arrestada el pasado 4 de junio tras una pesquisa de tres años realizada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) para identificar un espía en el Departamento de Estado.
La investigación llevó a Myers, un ex profesor en el Instituto de Servicio Diplomático del Departamento de Estado y ex analista de información de inteligencia sobre Europa, un puesto durante el cual tuvo acceso a las bases de datos secretos de Estados Unidos.
Le ayudaba su esposa que trabajaba en un banco y cuya predilección era pasar documentos a los cubanos intercambiando carritos de la compra en el supermercado, según los fiscales.
El espionaje de la pareja quedó al descubierto en abril de este año cuando un agente se hizo pasar por un miembro del servicio de inteligencia de Cuba que deseaba conocer los secretos de Estados Unidos.
Según la acusación, Myers y su mujer accedieron a darle información sobre la Cumbre de las Américas, que tuvo lugar en Trinidad y Tobago ese mes, y sobre funcionarios del Gobierno encargados de la política de Estados Unidos en América Latina.
En las conversaciones con el agente encubierto, la pareja dijo haberse encontrado con espías cubanos en México, Argentina, Brasil y Ecuador, y se jactaron de haber pasado una velada con Fidel Castro en 1995.
Recibían sus instrucciones, como el resto de los espías cubanos en Estados Unidos, en mensajes cifrados de radio de onda corta en un aparato que el FBI encontró en su apartamento en Washington, según los documentos de acusación presentados ante las autoridades.
De ser declarada culpable, la pareja podría ser condenada a un total de 35 años de cárcel.