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El presidente de la Conferencia Episcopal alemana salpicado indirectamente por la pederastia

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Robert Zollitsch. EFE/Archivotelecinco.es
El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Robert Zollitsch, se defendió hoy de los reproches de no haber denunciado a la fiscalía un caso de pederastia ocurrido en su archidiócesis hace casi veinte años, pero reconoció que hoy actuaría de otra forma.
"Siempre actué con la mejor conciencia posible", dijo Zollitsch, aunque añadió que, de producirse el caso ahora, "buscaría con mayor consecuencia testigos y víctimas" de los casos de pederastia.
Zollitsch reaccionó así a las informaciones difundidas por la primera cadena de televisión pública "ARD", según las cuales el ahora presidente de la conferencia episcopal "ocultó" a la fiscalía un caso de abusos sexuales cometido por un párroco cuando él era responsable de recursos humanos en la archidiócesis de Friburgo.
Según las informaciones de esta cadena y del diario "Badische Zeitung" en su edición de hoy, en 1991 Zollitsch ordenó la jubilación anticipada de un párroco que entre 1968 y 1991 había abusado de al menos de 17 niños y adolescentes, en su mayoría monaguillos, pero no denunció el caso a la Fiscalía.
Una víctima relata en el citado programa lo que tuvo que padecer desde que tenía once hasta los 17 años, y afirma que lo que empezó con besos, caricias y abrazos, llegó a adoptar la magnitud de "sexo duro".
En 1991, Zollitsch confrontó al párroco Franz B. con el caso, pero éste negó todos los reproches.
Pese a ello, Zollitsch ordenó su jubilación anticipada, con la prohibición explícita de acercarse a niños y jóvenes.
Sin embargo, el caso se mantuvo oculto dentro de la comunidad en la que trabajaba el párroco en cuestión, hasta que en 1995 una víctima denunció nuevos abusos.
Fue entonces cuando la parroquia denunció el caso a la fiscalía, lo que llevó al cura a suicidarse.
Un portavoz del arzobispado de Friburgo calificó de "insostenible" la acusación contra Zollitsch de haber ocultado el caso.
"Sería tergiversar los hechos si lo que se quiere insinuar es que el abuso fue encubierto y el párroco 'únicamente jubilado'", señaló el portavoz.
"Lo que ocurre es que en décadas pasadas todos estos asuntos eran tabú en la opinión pública, y los niños y adolescentes no se atrevieron durante años a hablar de abusos. No fue hasta después que la archidiócesis pudo prestar ayuda a las víctimas mediante una comunicación directa", añadió.
El propio Zollitsch, quien convocó hoy una rueda de prensa para abordar este asunto, afirmó que el caso sigue apenándole aún hoy. "Por eso quiero pedir nuevamente en nombre de la archidiócesis disculpas a todas las víctimas", dijo.