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Un preso mató a su compañero de celda porque pensaba que era satanás

El tribunal ha apreciado en su veredicto la eximente completa de enajenación mental del preso, por lo que es, a su juicio, inimputable, y, aunque sí que considera que el procesado cometió el delito, estima que no es responsable del mismo, por lo que pide que cumpla 15 años de internamiento psiquiátrico.
En el juicio celebrado este lunes en la Audiencia de Valencia, Alfonso T.D., de 49 años y que dice creerse hijo de "Bruce Lee", insistió en que aquella tarde golpeó en la cabeza "dos o tres veces" a Jacinto G.B., al que sorprendió echado en la cama, porque oyó "voces" que se lo pedían.
También señaló que había tomado la medicación, que no había planeado el crimen y que no tenía "nada en contra" de su compañero, un preso aquejado de demencia y con movilidad reducida que precisaba la atención de otro reo que le atendía y que compartía celda con ellos.
El fiscal considera al procesado, al que describe como un enfermo con trastorno psicótico que a pesar del tratamiento, sufre alucinaciones y tiene la voluntad anulada, autor de un delito de homicidio con la eximente de anomalía psíquica, por lo que pidió su absolución.
Internamiento en un centro psiquiátrico
No obstante, solicitó su internamiento en un centro psiquiátrico de régimen cerrado adecuado a su dolencia por un tiempo no inferior a 15 años, tal y como pide ahora el jurado popular.
Considera asimismo a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias responsable civil subsidiaria de los hechos dado que, a su juicio, no adoptó en el centro de Picassent todas las medidas de seguridad necesarias para evitarlos.
Según recoge el relato fiscal, sobre las 20.00 horas del 9 de marzo de 2008, Alfonso T.D. se encontraba en la celda 207 del módulo B2 de enfermería de la planta de preventivos, que compartía con los también internos Jacinto G.B., de 77 años, que sufría demencia, y otro preso más que solía atender a este último.
 "Es el demonio. He matado al demonio"
En un momento dado, el acusado tomó un televisor que había en la habitación y, sin previo aviso, golpeó en la cabeza violentamente a Jacinto, que se encontraba echado en la cama. Cuando los funcionarios acudieron al módulo alertados por los gritos encontraron al agresor con la televisión en las manos gritando: "Es el demonio. He matado al demonio".
Como consecuencia de la agresión, el septuagenario agredido, que no podía valerse por sí mismo, falleció días después en el Hospital General de Valencia, debido a un traumatismo craneoencefálico.
El acusado fue anteriormente procesado por la muerte de su madre y el intento de homicidio de su padre durante un brote psicótico, y atacó con una catana, en este caso sin resultado de muerte, a un compañero del hogar social que regentaba. BQM