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Un juez ordena prisión para los presuntos infiltrados de las FARC en el Ejército colombiano

Un juez ordenó hoy el ingreso en prisión de dos presuntos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que supuestamente se infiltraron en un batallón del Ejército en Cali, informó la Fiscalía.
Los presuntos infiltrados serán ingresados en la cárcel de Popayán, señaló la sección de la Fiscalía General en Cali, que en una audiencia preliminar les imputó los delitos de rebelión, espionaje, traición a la patria y contra la seguridad del Estado.
La medida de reclusión fue adoptada por un juez de control de garantías de Santander de Quilichao, localidad del Cauca, departamento del que Popayán es capital.
La fiscalía regional precisó en un comunicado que Edinson Zetty Campo y César Fabián Urbina fueron detenidos el pasado fin de semana "en el puesto de mando del Batallón Pichincha", unidad acantonada en Santander de Quilichao y adscrita a la Tercera Brigada del Ejército, con sede en Cali, la capital departamental del Valle del Cauca.
Zetty y Urbina se habían alistado hace 17 meses como soldados campesinos, señaló la misma fuente, que advirtió de que ambos pertenecían, al parecer, a la columna móvil "Jacobo Arenas" de las FARC.
En su investigación, la Fiscalía estableció que los presuntos infiltrados "daban información sobre posiciones de la tropa y conducían a los miembros del Ejército, pertenecientes al Batallón Pichincha, hacia campos donde eran vulnerables para atacarlos y accionar cargas explosivas".
Asimismo, documentó al menos dos emboscadas, registradas en septiembre y noviembre pasados en Caloto (localidad del Cauca), y que dejaron un saldo de un suboficial y dos soldados muertos.
La detención de estos presuntos infiltrados había sido anticipada por la radio bogotana La FM, que obtuvo informes de los investigadores de la Fiscalía que asumieron el caso.
La emisora advirtió de que ambos tenían misiones como las de filtrar información, sustraer armas y realizar un atentado contra la sede militar.
Según estos informes, "la tarea de los subversivos infiltrados era la de conseguir la ubicación de la tropa, sus movimientos, los cuadros de mando e identificación, labor desempeñada por cada uno, agenda telefónica de los soldados, oficiales, suboficiales y entregarlas a sus jefes guerrilleros para emboscar y producir ataques en contra de la tropa".