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Siete cercetas procedentes del zoo de Jerez han sido liberadas en el Parque Natural de s'Albufera de Mallorca

Un total de siete ejemplares de cerceta (Marmaronetta angustirostris), procedentes del Zoológico Zoobotánico de Jerez, donde se lleva a cabo un programa de cría de fauna ibérica en cautividad, han sido liberadas este martes en las marismas del Parque Natural de s'Albufera de Mallorca, en el marco del Plan Homeyer.
Según un comunicado emitido por la Dirección General de Medio Natural, tras un primer reconocimiento de las instalaciones del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB), los patos han sido trasladados este mismo martes por la mañana a su nuevo hábitat en s'Albufera, un espacio natural protegido en el que se lleva a cabo la recuperación de esta especie y se hace el seguimiento de la población.
En los últimos cuatro años, se han soltado unas 50 rosetas en el Parque Natural de s'Albufera de Mallorca, de forma que con la liberación de este martes se refuerza la población y se incrementa el número de parejas reproductoras, que este año es de entre una y cinco. Según la Dirección General de Medio Natural, la roseta crió por primera vez en el Parque Natural en el año 1997, con la nidificación de entre una y tres parejas.
Así, S'Albufera es actualmente el único lugar de Mallorca donde cría esta especie, aunque se tiene constancia de que en 1967 también lo hizo en el Salobrar de Campos.
Cabe recordar que la cerceta es un pato de tamaño medio -de 39 a 42 centímetros de largo y unos 500 gramos de peso- y su plumaje es poco vistoso, de color pardo con manchas más claras, que se caracteriza por un ruedo más oscuro al alrededor de los ojos.
Normalmente vuela en solitario o en pequeños grupos y se encuentra en lagunas y balsas poco profundas, dulces o saladas, en las que hay mucha vegetación, gracias a la que se alimenta de insectos, moluscos, y plantas acuáticas.
En cuanto a su reproducción, la puesta de la cerceta es de más de 14 huevos con una elevada proporción de piojos que llegan a volar, con unos 50 días de edad, ya que los padres los cuidan con mucho cuidado.
Además, es una especie bastante nómada, de comportamiento muy discreto y de observación difícil. En concreto en Baleares es un ave migrante rara, aunque en el resto del Estado también está considerada en peligro de extinción.