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Una enfermera de Teresa: “Cuando salgo, me quito el traje y me voy a casa con mis hijos”

Desalojan la cuarta plante del Hospital Carlos IIIEFE

Es el testimonio exclusivo de una enfermera que trata todos los días con Teresa, la primera enferma de ébola contagiada en España. “Yo tengo que ponerme los mismos guantes que se puso Teresa, estoy protegida. No lo sé. Me lo pregunto cada mañana, cada tarde, cada día”. Convive cada día con el riesgo del ébola y ve de cerca cómo le afecta la enfermedad a los pacientes en el Carlos III. Y defiende a Teresa, “en lugar de buscar soluciones la acusan a ella”.

“Tengo miedo, claro. Yo no soy la más lista, pero soy enfermera, tengo que entrar, moralmente no puedo negarme. ¿Por qué no nos descontaminan el traje antes de quitárnoslos? Me estoy quitando un traje contaminado, cómo no voy a poder contagiarme. La exclusa donde nos vestimos y desvestimos es muy pequeña, no hay mucha capacidad de movimiento. Es agobiante”, explica en una entrevista exclusiva a Mediaset España.
Se refiere al lavado que hacen a los trajes, por ejemplo en África, con un líquido muy clorado antes de que la persona que ha estado expuesta al virus se desprenda del mismo. La exclusa es el habitáculo en el que se cambian se sitúa entre el pasillo y la habitación del enfermo. Allí entran vestidos de calle y se ponen el traje.
“Y luego termino de trabajar y me vuelvo a casa con mis hijos”.
Sin formación
“No me han dado ningún curso, me enseñó a ponerme el traje un compañero. Casi lo prefiero, entre nosotros no cuidamos mucho. Estamos muy pendientes unos de otros. Aquí no ha venido ni el consejero, ni la ministra a preguntarnos si estamos bien”, se lamenta.
“Mi supervisora está desbordada. Mucha gente está negándose a entrar, es normal. El otro día había cinco pacientes y sólo tres sanitarios. Así que los tiempos de exposición dentro de la habitación se alargan y el riesgo de contagiarse también. Tenemos miedo, claro que sí. Pero cómo no vamos a entrar. Moralmente –insiste- no podemos decir que no”, dice para explicar la situación.
Reflexiona sobre cómo ha terminado trabajando en la sexta planta del Carlos III. “Ni siquiera es mi especialidad, me dijeron que tenía que venir y vine”.
Teresa Romero, la enfermera contagiada por ébola
Amiga de Teresa
Se emociona cuando piensa en Teresa y la defiende a ultranza. “Ahora se meten con Teresa. Teresa es una profesional que estaba haciendo su trabajo y se contagió. Y en lugar de buscar soluciones la acusan a ella. Se ha hecho una vez mal y se sigue haciendo mal. Pienso que se pueden hacer las cosas de otra manera.  Esto está lleno de profesionales que quieren hacerlo bien, que si les dicen ven ellos van. Tienen gente muy buena. Pero siguen cometiendo los mismos errores”.
“¿Por qué no nos ponen trajes mejores? ¿Por qué no los descontaminan? ¿Qué equipos tenemos? ¿Qué protocolos? Vuelven a caer en el mismo error”, insiste.
No es el primer paciente de ébola que trata nuestra enfermera. Ella, como Teresa, tuvo unas décimas de fiebre. Se queja del seguimiento que le hicieron, no cree que hubiera suficiente control. “Te llaman de prevención de riesgos laborales para preguntarte qué tal y ya está”, explica.
Más allá del miedo y de lo que califica como errores, lo que más le desespera de la situación es no poder atender bien a estos pacientes. “No hay tiempo –dice- para intentar sacarles una sonrisa”.