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Un copago sanitario indiscriminado perjudica a la salud de pacientes crónicos y pobres

Un sistema indiscriminado de copago por uso de urgencias y atención primaria puede poner en riesgo la salud de pacientes crónicos y de rentas bajas, según advierte el estudio 'Los sistemas de copago en Europa, EE.UU. y Canadá: Implicaciones para el caso español' liderado por la profesora del Iese Business School Núria Mas.
Al hilo del debate político sobre la necesidad de aumentar recursos para la sanidad y racionalizar la demanda, Mas ha tachado de perjudiciales sistemas de copago elevados e indiscriminados como en Suecia y EE.UU., y ha defendido aquellos que discriminan en función de la renta y la cronicidad de una patología.
Tras analizar todos los sistemas de copago en EE.UU. y Europa --España, Portugal y Reino Unido son los únicos países donde no existe--, la doctorada por la Universidad de Harvard ha concluido que "el mejor sistema es aquel que tiene en cuenta la renta y vulnerabilidad de los pacientes".
En el caso de que sea necesaria su implementación, se ha mostrado partidaria de imponer tasas en los servicios de urgencias, antes que en los de primaria, por tener los primeros un coste más alto en cuanto a mantenimiento y estar saturados, a menudo, por pacientes con dolencias agudas sin riesgo vital.
Para Mas, aplicar el copago solo en primaria puede llevar a los pacientes a utilizar más los servicios de urgencias para ahorrarse el coste, lo que podría derivar en un incremento global del coste sanitario, y en cambio la aplicación del copago en urgencias disminuye las visitas aunque en ningún caso las situaciones críticas.
A modo de ejemplo, ha señalado un precio de 10 euros para los casos de urgencias en un hospital y de 5 para servicios de primaria, aunque en este último punto ha excluido de forma vehemente todos las actuaciones relacionadas con la medicina preventiva, como pueden ser revisiones pediátricas y mamografías a partir de los 50 años.
Según Mas, acompañada por el profesor Pedro Nueno, estos servicios deben estar exentos de tasas porque cuentan con una "demanda flexible" que fácilmente puede dejar de acudir a ellos si tienen un coste añadido, porque la percepción de riesgo y de dolor suele ser inexistente, pero en cambio pueden suponer un gran beneficio posterior para la salud.
HERRAMIENTA PODEROSA Y EFICIENTE
A su juicio, "el copago es una herramienta poderosa y eficiente para que el paciente tome las decisiones adecuadas", y si realmente debe acudir a urgencias acudirá aunque tenga un coste, y si puede esperar a acudir a su centro de Atención Primaria (CAP) el día siguiente, esperará.
"Cuando los pacientes pagan parte del coste cometen muchos errores y no saben priorizar, de manera que acaban reduciendo el consumo de fármacos y el uso de los servicios de salud, sobre todo en visitas preventivas y tratamientos menos esenciales", ha remarcado la profesora.
"La conclusión es que si lo aplicamos bien, no tiene por qué hacer daño a la salud de los ciudadanos" y es útil para poner fin a la 'barra libre' de los servicios sanitarios percibidos como algo gratuito y sin límites, ha reseñado la profesora, que no se ha declarado una férrea defensora del copago, al que posteriormente se ha referido como un parche que debe ir acompañado por un cambio de modelo del sistema.