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Las solicitudes de asilo de ucranianos y venezolanos se disparan en España mientras caen las de refugiados sirios

Las solicitudes de asilo de ucranianos y venezolanos a España se dispararon en el primer trimestre del año, cuando se convirtieron en las dos nacionalidades más numerosas entre quienes piden protección internacional en el país por delante de los sirios, cuyo bloqueo en la frontera de Marruecos con Melilla puede estar detrás de la caída experimentada en el número de peticiones.
Según los datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a los que ha tenido acceso Europa Press, destaca el caso de los ucranianos, primera nacionalidad en solicitudes de asilo al cierre del primer trimestre del año.
Instaron 810 peticiones de protección internacional frente a las 225 del mismo periodo en 2014, un 260 por ciento más, mientras la situación en el país se deteriora tras el fracaso del alto al fuego de febrero de 2015 y pese a las negociaciones internacionales para intentar impulsar los Acuerdos de Minsk en aras de encontrar una solución al conflicto.
En cuanto a los venezolanos, 2.961 solicitaron asilo en todo el año pasado, 410 entre enero y marzo. En esos mismos tres meses, las peticiones en 2016 ascienden a 596, un 45 por ciento más. Precisamente en enero, el presidente del país, Nicolás Maduro declaró el estado de emergencia económica tras arrastrar una crisis agravada por la caída del precio del petróleo y en medio de una situación de inestabilidad política.
Los sirios, por su parte, fueron 332 entre enero y marzo de este año frente a los 1.271 del mismo periodo de 2015 y casi la totalidad presentaron la petición en Melilla.
La ciudad autónoma es el principal punto de entrada para este colectivo cuyo país lleva cinco años en guerra y a quienes España impuso un visado de tránsito que les impide viajar legalmente al país. Llegan hasta Marruecos e intentan desde allí alcanzar la oficina de asilo de Melilla, situada en el puesto fronterizo.
Sin embargo, distintas organizaciones vienen denunciando el bloqueo que desde el otoño pasado sufren estas personas en Marruecos. El último en hacerlo ha sido el Servicio Jesuíta a Migrantes España en un informe sobre la situación en Nador que constata cómo los refugiados se ven abocados a pagar grandes cantidades de dinero e incluso a separarse de sus hijos pequeños para que los pasantes, a veces organizados en mafias, les crucen a territorio español, ya que las fuerzas marroquíes les impiden hacerlo.