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La tomografía computarizada de baja radiación permite detectar el cáncer de pulmón en las fases más precoces

La tomografía computarizada de baja radiación permite detectar el cáncer de pulmón en las fases más precoces, según ha informado el jefe del servicio de Neumología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, José María Echave-Sustaeta.
Se trata de una prueba que permite identificar el tumor en una fase anterior, es decir, cuando forma pequeños nódulos en el pulmón y antes de que se extienda a otras zonas del organismos. En este sentido, el experto ha asegurado que esta tecnología ha aumentado la tasa de curaciones.
El cribado en cáncer de pulmón se recomienda en las personas con una edad de entre 55 y 74 años, con una historia de tabaquismo de, al menos, 30 años fumando una cajetilla diaria de cigarrillos, o de 15 años si se consumen dos paquetes al día. También pueden ser fumadores activos o exfumadores con una historia de consumo de menos de 15 años.
DOSIS DE RADIACIÓN MUY PEQUEÑA
"En la actualidad solo un 15 por ciento de los carcinomas no microcíticos de pulmón permite una intervención curativa, mientras que en los programas de cribado mediante tomografía computarizada se ha conseguido la detección de entre un 65 y un 85 por ciento de tumores en estadios precoces", ha apostillado Echave-Sustaeta, quien cree que las personas que están en el grupo de alto riesgo deberían hacerse la prueba una vez al año.
La utilización de tomografías computarizadas de baja radiación expone al paciente a una dosis de radiación muy pequeña, el equivalente a una cuarta parte de la radiación que una persona recibe de fuentes naturales durante un año.
Sin embargo, según ha insistido Echave-Sustaeta, la medida más eficaz y de coste efectivo para reducir la incidencia de cáncer de pulmón y para prevenirlo es el abandono del tabaquismo. "Cualquier actuación de diagnóstico precoz debe ir de la mano de un programa de abandono del hábito tabáquico", ha zanjado el especialista.