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Científicos detallan el proceso de apertura de la boca de un hidra

Hidra es un género de animales de agua dulce pequeños que capturan y pican presas usando un anillo de tentáculos, pero antes de que un hidra pueda comer, tiene que rasgar su propia piel sólo para abrir su boca. Científicos informan en la edición de este martes de 'Biophysical Journal' de la biomecánica de este proceso y descubren que las células de un hidra se estiran hasta separarse en una deformación dramática.
Se trata de una criatura de menos de media pulgada de largo que se parece a una columna con un anillo de tentáculos en un extremo, mientras que el otro extremo se adhiere a una roca u otra superficie, que fija al animal mientras espera a sus presas que nadan cerca.
Cuando un animal vivo --un pequeño camarón, quizás-- roza sus tentáculos, el hidra dispara dardos envenenados para picar y paralizar a sus presas. A continuación, el animal contrae sus tentáculos, un grupo especial de células que se divide para mostrar una boca negra, y succiona a la presa. Una vez que digiere la comida, las roturas de la hidra abren la boca para escupir cualquier material de sobra, la sella una lámina de continua de tejido, y espera a la siguiente oleada de camarones.
El proceso básico, junto con los factores desencadenantes químicos que lo inducen, ya se había caracterizado bien, dice la autora Eva-Maria Collins, biofísica de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, pero nadie había mirado de cerca cómo abre la boca hidra. Collins y su equipo se inspiraron para investigar el mecanismo mientras analizaban las capacidades de regeneración de una especie llamada 'Hydra vulgaris'.
Su laboratorio empleó hidra generada mediante ingeniería genética para iluminar dos ??capas de tejido, lo que permitió a los investigadores observar el proceso de alimentación de hidras a nivel celular. El equipo de investigación demostró que las células de una hidra cambian de forma, en lugar de moverse, cuando la boca se abre.
"Podemos tratar de entender lo que parecen ser procesos muy complicados en el animal vivo con física relativamente simple", dice Collins. Una vez activadas, las fibras orientadas radialmente en el tejido se contraen para estirar las células, similar a la manera en la que se contraen los músculos del iris para abrir nuestras pupilas.
Cuando los investigadores añadieron cloruro de magnesio para que actuara como un relajante muscular, las hidras no podían abrir la boca. "El hecho de que las células fueran capaces de estirarse para acomodar la apertura de la boca, que a veces es más ancha que el cuerpo, era realmente asombroso --dice Collins--. Al ver la forma de las células, parece que incluso los núcleos de las células se deforman".
Hidra parece ser especial en este caso. "Evolutivamente, ¿por qué estos animales tienen este mecanismo raro para la alimentación? Realmente no tenemos una respuesta para eso --dice Collins-- pero es una pregunta muy interesante". Su equipo está investigando qué consecuencias fisiológicas podría tener esta forma cambiante para las células de hidra.