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Expertos revelan por qué las islas sustenan más vida marina que el océano abierto

Un biólogo marino de la Facultad de Ciencias Oceánicas de la Universidad de Bangor, Gales, Reino Unido, en colaboración con un colega en la 'National Oceanic and Atmospheric Administration' (NOAA) de Estados Unidos, ha comprobado una teoría de hace 60 años que explica por qué los mares que rodean las islas y los atolones son particularmente productivos en vida marina.
Ambientes de mar abierto no parecen albergar grandes comunidades de vida, sin embargo, si una persona se acerca a un arrecife de coral y inevitablemente verá abundancia de vida, desde un aumento de los niveles de plancton a las aves y la vida marina. Cuando Charles Darwin vio por primera vez un arrecife de coral se preguntó cómo era posible que un sistema tan productivo existiera en un entorno tan aparentemente improductivo. Esta cuestión sobre cómo este sistema productivo se da en un entorno tan aparentemente improductivo llegó a conocerse como la paradoja de Darwin.
El 'Mass Effect Island' es una hipótesis que explica por qué las aguas que rodean las pequeñas islas, los arrecifes y los atolones soportan una mayor abundancia de vida marina que la que se encuentra en el océano abierto cercano. En un artículo publicado en 'Nature Communications', los autores describen el grado en que el 'Mass Effect Island' sucede y también identifican algunos de los factores clave en este "efecto de retroalimentación positiva", que actúa como un mecanismo de soporte vital.
Los investigadores midieron un aumento masivo de fitoplancton en las aguas que rodean 35 pequeñas islas y atolones en el Océano Pacífico y registraron hasta un 86 por ciento más de fitoplancton en estas aguas que la que se encuentra en los océanos abiertos. En la base de la cadena alimentaria, la presencia de un mayor número de estos organismos microscópicos tiene un efecto idóneo en la cadena alimenticia de los principales depredadores como el atún, que se alimentan de peces y animales que se sustentan en el fitoplancton.
Una vez que comienza el crecimiento en estas áreas, se convierte en un ciclo de auto-abastecimiento de energía, con un poco de vida trayendo más vida. La presencia física de las propias islas crea patrones de circulación y comienza el efecto de retroalimentación positiva, con los peces que se sienten atraídos por el fitoplancton y peces más grandes y aves por los peces. Sus excrementos añaden 'fertilizante' al agua, alentando más aún la producción de fitoplancton, que a su vez sustenta más vida.
LA MAREA DISTRIBUYE NUTRIENTES EN LAS AGUAS POCO PROFUNDAS
La actividad humana también se alimenta en este ciclo. La escorrentía de fertilizantes agrícolas de la tierra y otras actividades humanas también se alimentan en el sistema, siendo beneficioso o no. Otro elemento importante identificado por los científicos es la presencia de lagunas contenidas dentro de los arrecifes del atolón. Sus aguas poco profundas protegidas atraen un gran número de aves y sus cuencas son bañadas a diario por la marea, distribuyendo nutrientes en las aguas poco profundas en su orilla y promoviendo aún más el crecimiento del fitoplancton.
El autor principal del artículo Gareth Williams, de la Facultad de Ciencias Oceánicas de la Universidad de Bangor, señala: "La hipótesis estaba generalmente aceptada, pero en realidad nunca se había demostrado, más allá de los estudios de islas individuales. Al haber demostrado la hipótesis, también hemos establecido datos de referencia valiosos acerca de la abundancia de la vida marina alrededor de estas islas, algunas de ellas, las más remotas del mundo".
"A partir de la comprensión de las causas de la producción de fitoplancton en los trópicos, podemos empezar a estudiar la forma en la que la productividad puede alterarse ante futuros escenarios de cambio climático, como la alteración de los patrones de circulación oceánica y cuáles pueden ser los efectos biológicos en cadena, en particular la pesca local", añade.
"Es evidente que hay 'puntos calientes' en la productividad dispersos a través del océano abierto que pueden actuar como refugios naturales para el futuro cambio climático. Los identificamos en zonas con y sin personas. Irónicamente, los arrecifes de coral ofrecen ejemplos de algunos de los hábitats más degradados que se hacen eco de los cambios inducidos por el hombre, pero también cuentan con algunos de los ejemplos más prístinos que quedan en nuestro planeta", apunta.
Por último, el autor principal del artículo Jamison Gove, de la División de Ecosistemas y Oceanografía de la NOAA, subraya: "El 'Mass Effect Island' es casi ubicuo: nos pareció que ocurre en el 91 por ciento de los ecosistemas de arrecifes de coral que analizamos a través del Pacífico. Está claro que es un mecanismo esencial que proporciona recursos energéticos para apoyar la subsistencia de poblaciones humanas. Ahora necesitamos determinar qué otros efectos biológicos en cadena se producen como resultado de esto y cómo todos estos mecanismos e interacciones pueden alterarse en esta era de cambios rápidos".