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Mayor atraso económico, vinculado a mayor malestar social

Los países económicamente más atrasados son más propensos a experimentar agitación civil violenta y no violenta, según una investigación de la Universidad de East Anglia (UEA, por sus siglas en inglés), en Reino Unido. El estudio se centró en cómo el atraso económico afecta a la probabilidad de movimientos de masas y tensión social, desde manifestaciones pacíficas a guerras civiles, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Los investigadores encontraron que cuanto mayor es la diferencia de desarrollo con el líder económico mundial, considerado Estados Unidos, más probabilidades hay de que un paíss experimente manifestaciones masivas no violentas y violentas para cambiar de régimen y, en menor medida, un conflicto civil aramado.
Los hallazgos indican que el subdesarrollo provoca malestar social, y no viceversa, y sugieren que el impacto del atraso económico ha ido en aumento en las últimas décadas a medidad que la globalización ha hecho que sea más fácil hacer comparaciones del país con los demás estados. Los resultados también apuntan que, en promedio, los países más ricos y democráticos tienden a participar más en los movimientos no violentos para el cambio político que en los violentos.
La doctora Christa Brunnschweiler, catedrática de Economía en la Universidad de East Anglia, que dirigió la investigación con el doctor Päivi Lujala, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, presenta la investigación este lunes en la conferencia anual de la Sociedad Económica Real de Brighton.
"Sostenemos que el atraso económico no sólo implica la pobreza generalizada en un país, sino puede tener graves consecuencias para la paz y la estabilidad", señala Brunnschweiler. "Nuestros resultados pueden servir como una advertencia a los gobiernos de que no alcanzar las oportunidades de desarrollo económico llevará a una creciente tensión y malestar social", añade.
EL RETRASO ECONÓMICO IMPACTA EN LA TENSIÓN SOCIAL
"El desarrollo económico no sólo es deseable por sí mismo, sino también porque una creciente brecha entre los líderes y los países más atrasados en el desarrollo plantea serios riesgos para la estabilidad interna en los países que se quedan atrás", subraya esta experta. En términos de impacto, los resultados indican que el retraso económico tiene un efecto sustancial en la tensión social.
Por ejemplo, México, que ha experimentado una serie de protestas políticas no violentas, sobre todo en masa, tuvo una puntuación media de atraso económico. Si hubiera estado menos atrás -es decir, a la par con Israel o Singapur-- su probabilidad de ver esas protestas no violentas habría sido más de dos puntos porcentuales más baja, y 5,6 puntos porcentuales menos si hubiera estado tan desarrollado como su vecino del norte, Estados Unidos.
En Sudáfrica, el país más rico de África subsahariana, el movimiento anti-apartheid de los años 1980 a menudo se volvió violenta. Si Sudáfrica hubiera sido tan desarrollado como España en aquel momento, hubiera sido unos 3,5 puntos porcentuales menos propenso a experimentar un conflicto social violento.
Los investigadores sugieren que la tensión social se genera a partir de una combinación de comparación internacional --personas que equiparan su situación con otras personas que parecen estar mejor y se esfuerzan por ponerse al día-- y la incapacidad de emerger del atraso económico debido a la incompetencia política o la supresión de los gobiernos de cualquier actividad empresarial que se percibe como una amenaza potencial para el statu quo.
La difusión de Internet y el auge de las redes sociales han hecho que las comparaciones internacionales sean más fácil que en las décadas anteriores, cuando estaban influidas por las aspiraciones del estatus, por ejemplo, a través de la información obtenida de las experiencias de los migrantes, la educación o la televisión.
"En la era de la globalización de la información, la población pobre o desfavorecida de un país atrasado compara su situación no sólo con el de sus connacionales fuera, sino también con la situación de los pares en los países vecinos y lugares más lejanos --dice Brunnschweiler--. Una comparación desfavorable, junto con la incapacidad o falta de voluntad para responder a un creciente descontento popular de un régimen político, puede conducir a una peligrosa acumulación de tensión social".
"Los acontecimientos en la primavera árabe y en las manifestaciones Euro-Maidan en Ucrania, muestran que el deseo frustrado de ponerse al día con otros países se puede extender a la esfera política, en particular con regímenes represivos", agrega.