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La industria de la pornografía tendrá su 'barrio rojo' en Internet

Llega la noche y en el mundo virtual e interminable que Internet representa se encienden unas luces rojas, por fin, las del dominio '.xxx', que agrupará a las páginas Web de contenido pornográfico. Un avance por el que determinadas empresas llevaban muchos años luchando pero que no ha sido precisamente aceptado por todos: mientras la industria de contenidos para adultos teme quedar encerrada en un gueto digital, la derecha ultramontana de los Estados Unidos vaticina un terrible futuro: abrirles este espacio multiplicará esta industria del pecado. Pasen y vean.
Será en 2011, dentro de unos pocos meses, cuando Internet cuente con un dominio específico para las tan demandadas Webs de contenido pornográfico. El dominio no podía ser otro que el de '.xxx'. Según relata el diario británico The Guardian, ha sido el organismo que decide y concede las direcciones en Internet, Icann, el que acaba de decidir poner en marcha el proceso, cosa que hará a través de la empresa ICM Registry, encargada de vender estos dominios.
No en vano, ICM Registry llevaba diez años batallando por agrupar las páginas porno en un dominio específico, detrás de lo cual está el trabajo constante e incansable de Stuart Lawley que, con la venta de estos derechos, podría hacer verdaderamente su agosto.
Pero el porno no es precisamente un género novato en la Red de redes: son muchísimas las empresas y plataformas que llevan un montón de años reinando entre las tres 'w' y a las que no les vendría tan bien un cambio para el que no han sido consultadas: el problema reside en que el lobby conservador-religiosio estadounidense podría aprovechar esta nueva etapa para forzar a estas páginas a mudarse al dominio '.xxx', constituyendo una especie de gueto.
Esto podría restarles muchísimas visitas y por tanto beneficios, en una industria puntera en todo el mundo: puede alejarles de los motores de búsqueda y además permitir atentados contra la libertad de expresión, como filtros contra páginas de contenido homosexual por parte de fanáticos religiosos: ¿supone la orientación homosexual una mera forma de pornografía? Los derechos civiles del colectivo gay-lesbiana podrían quedar seriamente lesionados.
Los conservadores, a pesar de que podrían aprovechar determinadas ventajas que la situación nueva supone para ellos, no están precisamente contentos, o al menos así lo manifiestan. Ya en 2004, cuando la Icann decidió conceder estos permisos a la misma empresa, el lobby ultraconservador consiguió que la Administración Bush segara cualquier tipo de posibilidad de llevarse a la práctica. La actual puesta en marcha permitirá ver qué ventajas y qué inconvenientes supone esta segmentación de los contenidos. La polémica -y el sexo, por supuesto- estarán de sobra servidos. A.V.