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Sin trabajo porque es obesa

"No soy el prototipo de chica que el director quiere". Esa es la respuesta que siempre recibe Judith cuando acude a una entrevista de trabajo. En dos meses la han rechazado en tres empresas.
Asegura que pasa todas las pruebas de selección y queda en el primer puesto. Tiene experiencia y habla cinco idiomas, pero esta secretaria de dirección tiene un problema: su peso. En dos años lo ha doblado porque padece un problema de tiroides.
Ella dice que todas las empresas buscan "una niña que puedan llevar a las ferias y que quepa en el uniforme corporativo".
Su solución es una operación de reducción de estómago, según los médicos. Pero no tiene trabajo y, en estos momentos de crisis, nadie le concede un préstamo de 15.000 euros para pagar la intervención.
No puede jugar con su hija, ni empujar el carrito de la pequeña. Sólo la puede ayudar un empleo.
EB