Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Be denuncia a su madre y a Ángel

Una vez recuperada del shock del secuestro, Be decide llamar al inspector que lleva el caso para denunciar lo que 'el Joni' le confesó cuando la tenía retenida: que quienes le encargaron el robo de las joyas Kaussman fueron su madre, Alicia Echegaray, y su hermano, Ángel. ¿Tendrán que enfrentarse a la justicia?
Be se recupera del secuestro en el hospital y, ante las fraternales atenciones de Ángel, le echa en cara, enfadada, lo que sabe por 'el Joni': que él y Alicia son los responsables del robo de las joyas Kaussman. Ángel, cobarde, lo niega todo y Be delata a su madre y a su hermano al comisario Montero, que recoge su declaración con escepticismo: es el testimonio de un criminal ante la respetable Alicia Echegaray. Be obtiene una grabadora a través de Benito y consigue, con argumentos emocionales, que Ángel confiese al fin. Lo malo es que Ángel descubre la grabadora...
Noelia sigue haciendo de las suyas para salir con Nacho y eliminar la sombra de Isabel , pero no sabe que las feas no van a quedarse cruzadas de brazos.
En el 'San Pancracio' no se deciden entre los dos candidatos a chef: o Andrés, el guapo y experto, o Severino, el experto a secas. Los comentarios (llenos de celos) de Claudio hacen mella en Chali y Marga, que deciden hacerles una prueba y, de paso, intentar unir a Isabel y Nacho: Andrés y Severino tendrán que cocinar para la parejita, que será el jurado del improvisado concurso por el puesto.
Diego está destrozado por la separación de Adri, que se ha llevado sus maletas a su antigua casa, con Benito y Be. Parece que no hay esperanza de perdón para . Adri tampoco lo lleva bien y siente ver la tremenda herida que le ha hecho Claudio a su aún marido, aunque ante él se muestre fría como el hielo. el engominado