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Emilio: ¿Qué me está pasando?

"ESTÁ PASANDO" decenas, cientos, miles de veces había pronunciado esa expresión tan recurrente. Quién me iba a decir que desde el nueve de julio iba a convertirse en mi presente profesional y en un futuro, espero que lejano, en un inolvidable recuerdo personal".
Yo venía de buscar historias. Algo que ya había hecho durante casi diez años en 'Madrid Directo' y 'España Directo'. La diferencia es que entonces las buscaba a pie de calle, en ese duro, y hoy cada vez más reconocido, trabajo de reportero. Pero desde febrero de 2006 me había convertido en 'El Buscador' que da paso a las historias que otros compañeros buscan.
La experiencia del plató, que ya antes había probado en televisiones locales y Disney Channel, se convertía ahora en un reto de mayor envergadura. Fue un año y medio intenso, que cada día vuelvo a recordar, cuando seis meses después, en la calle me siguen diciendo aquello de "Tú eres El Buscador, ¿no?". Pero todo tiene un principio, todo tiene un final. Por fortuna el final de mi etapa como Buscador tuvo un sabor agridulce. Tristeza por abandonar un proyecto que había hecho tan mío, pero al mismo tiempo agradecido porque Telecinco confiaba en mí para un nuevo reto: llevar a buen puerto las nuevas tardes de Telecinco, contando al espectador lo que 'Está Pasando' en el mundo del corazón, en la actualidad más cercana. Una misión compartida con Lucía Riaño, con la que antes nunca había trabajado. Pero el entendimiento surgió desde el primer día. Quizás fruto de un pasado común, como periodistas de calle que entienden la labor de presentador como un paso más, nunca como un status superior.
Y el nueve de julio comenzaba la carrera. De fondo, como anhelamos que siempre sea la carrera de un programa. Que la audiencia, es decir todos ustedes, permiten que la meta esté cada vez más lejana.
Cumplidos ya los 100 programas, vamos en busca de los 200, de los 300... de los 1.000. Y en el camino muchas historias contadas, muchas anécdotas vividas. Porque hacer cada día 'Está Pasando' les puedo asegurar que es de todo menos rutinario ni monótono. La magia del directo da lugar a la sorpresa, a la noticia inesperada, que unas veces es agradable y otras no tanto. Así, como ejemplo, recuerdo el día que todo lo que teníamos preparado se nos vino abajo. Pocos minutos antes de empezar surgía la noticia: los duques de Lugo se separaban. La maquinaria del programa se ponía en marcha. Redactores y reporteros buscaban datos, opiniones, imágenes... La adrenalina televisiva se apoderaba de todos nosostros. Esa adrenalina que tanto estrés nos produce a los que trabajamos en este medio, pero que, masoquistas que somos, tanto nos gusta sentir.1
Y hablando de momentos guardados en mi memoria, no puedo olvidar mi entrevista con Chicho. Entrevistar al gran genio de la televisión, a quién consiguió con su '1,2,3...responda otra vez' que se despertara en mí, cuando era niño, la vocación por esa caja tonta, fue ante todo emocionante. El periodista dejó paso al admirador, no pude entrevistar con la cabeza, me pudo más el corazón. Gracias a 'Está Pasando' cumplí una ilusión. Otra de las satisfacciones que da el trabajar en un programa como éste.
Un programa hecho por un equipo joven y con muchas ganas. Capaces de conseguir estas pasadas navidades crear, poner en marcha, grabar y emitir seis maravillosos video-clips en apenas doce días. Seis regalos navideños en las que los reporteros, los colaboradores, Lucía y yo nos atrevimos con el baile y la canción. Sin ninguna pretensión, con toda la ilusión.
Y capitaneando ese equipo, Eduardo Blanco, jefe y amigo en más de un proyecto televisivo. Que un día pensó que en aquel reportero podía haber también un presentador. El tiempo dirá si tenía razón.
Ahora les dejo, me llaman para la reunión del programa de esta tarde. Les espero frente al televisor, dispuestos a saber lo que Está Pasando.