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Islandia: hielo, luz y oscuridad

Islandia, tierra de hielo, joven, en continuo movimiento... Géiseres, volcanes y terremotos se suceden modificando su apariencia continuamente. Un lugar plagado de mágicos rincones que se convierten en escenario de una cultura totalmente distinta a la del resto de Europa.
Islandia, ‘Tierra de hielo’, la que fuera considerada la última frontera del mundo es un país joven que consiguió su independencia tras la segunda guerra mundial. Sin embargo, ha sabido aprovechar el tiempo ya que son pioneros en política, sanidad, pensiones, igualdad…
Joven políticamente y también geográficamente, es una isla adolescente, plagada de accidentes geológicos. Géiseres, lagos, terremotos… no son fenómenos esporádicos. Islandia, en su continuo movimiento, trata de encontrar su sitio definitivo en el mundo. Un ejemplo de ello se dio en 1963, una gran erupción provocó la aparición de una nueva isla.
Debido a este tipo de fenómenos geológicos, el agua caliente mana de la tierra de forma natural. Sin embargo, Mercedes Milá y Javier Sardá cambiaron lo natural por el agua impregnada de los deshechos de una central eléctrica cuyos barros, aguas y vapores aseguran son beneficiosos para la salud.
Géiser Strokkur, a 115 kilómetros de Reykiavik
Los llamados ‘estornudos de la tierra’ desprenden un olor muy desagradable aunque no perjudicial para la salud. A pesar de ello, se convierten en un atractivo turístico que puede resultar muy peligroso ya que el agua, en su erupción, quema. Más de un turista ha sufrido graves quemaduras por sumergirse en este agua.
Todo hielo
‘Icebar’ es el nombre de un local donde todo está hecho de hielo. Desde la estructura hasta las ‘sillas’. Gorro, guantes y abrigo se convierten en imprescindibles para poder disfrutar de un delicioso ‘refresco’.
Una tierra de hielo, de movimientos geológicos… pero lo que más sorprenden es que en invierno apenas podemos ver el sol mientras en verano nunca es de noche. Debido a su situación geográfica, los inviernos se sumergen en una larga oscuridad.
Dicen que los islandeses son los más felices de Europa. Sin embargo, existe un alto índice de suicidios, son muchos los jóvenes que “se tiran al río o se pegan un tiro con la escopeta de su padre” como nos explicaba Javier Tallaeche. La causa es en muchas ocasiones ese periodo de oscuridad durante el que las depresiones son muy comunes.