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Libertad y amor

Álvaro ve cómo se complica su futuro. Llegado el momento del juicio, descubre que la fiscal encargada de su caso no es otra que Olga y no duda en que se vengará de él por lo ocurrido el día anterior, cuando la joven escuchó una conversación entre Álvaro y Gonzalo en la que el ex director de Bulevar se arrepentía de lo sucedido, ya que no sabía como explicarle su situación judicial. 
Álvaro no se equivoca demasiado, la fiscal se mostrará implacable en su trabajo. En esta situación no le queda más remedio que confiar en el buen hacer de Nacho y en la declaración de Bea.
Por su parte, Richard está destrozado. La encrucijada en la que Diego a puesto a los Echegaray ha provocado que Daniel rompa su relación con el creativo, quien recrimina al director de Bulevar y no duda en decírselo a éste a la cara.
Mientras tanto, el ambiente en Bulevar sigue enrarecido por culpa de la nueva redactora. Andrea se devana los sesos para encontrar un tema interesante sobre el que escribir. La gran idea le llega tras una tensa situación con Puri, quien le da la idea de abordar el tema de los adivinadores. Nuevamente, la joven decide utilizar al grupo de las feas como conejillos de indias para conseguir el material de su reportaje.
Olga es una mujer implacable y no deja que sus affaire con Álvaro interfiera en su trabajo y no se deja llevar por sus sentimientos. La fiscal considera que el ex director de Bulevar ha cometido un delito y trata de hacer lo posible porque se imparta justicia.
En esta situación, Álvaro se ve obligado a confesar a Nacho y Bea que ha mantenido una relación con Olga. La noticia desconcierta a Bea, quien decepcionada decide declarar cuanto antes para terminar definitivamente con la historia. Sin embargo, Olga no está contenta y llama a declarar a Gonzalo, complicando aún más la situación de Álvaro.
Mientras tanto, en Bulevar 21 Andrea sigue dispuesta a utilizar a sus compañeros como cebo para su artículo de los adivinadores y sigue con su papel de Madame Selena. La periodista, resulta tan convincente como adivinadora que pronto se corre la voz por toda la redacción y todos los compañeros, incluso los que menos se imagina, empiezan a llamarla para realizar sus consultas.
Por otro lado, la decisión de Richard de dimitir como director creativo de la revista parece irrevocable, por lo que Cayetana decide tomar cartas en el asunto y enfrentarse con Diego e intentar detener la locura en que se está convirtiendo su gestión.
La situación judicial de Álvaro no para de complicarse. Si parecía que con su reacción ante las preguntas de la fiscal, las cosas no podrían ir a peor, estábamos equivocados. Durante el juicio, la pobre Bea, presionada por una implacable Olga, termina confesando que ante la jueza que su ex la manipuló para llevar a cabo el alzamiento de bienes en Bulevar 21.
Por si fuera poco, durante la vista llaman a declarar a Diego, que como no podía ser de otra manera, hace todo lo posible por perjudicar a Álvaro. Su inesperado y turbulento testimonio permiten que la fiscal tire por tierra los argumentos de Nacho, que se queda sin defensa.
Sin embargo, si Álvaro no tiene ya suficientes problemas, su inseparable amigo, Gonzalo, se lanza al rescate. El director publicitario decide que la mejor solución es seducir a Olga para que sea más indulgente con Álvaro.
La situación por la que atraviesa el ex novioi de su hija hace que Carmelo tome cartas en el asunto y le confiese a su hija un lado desconocido del ex director de Bulevar: cedió sus acciones a Diego a cambio de su libertad.
Entretanto, Richard está destrozado tras su ruptura con Echegaray y su dimisión como director cretativo. Sus amigas, Bárbara y Cayetana, tratan de animarle y ayudarle a superar esta complicada situación. Sin embargo, no es fácil. Las jóvenes han descubierto que Daniel Echegaray ha vuelto con su ex mujer para tapar el asunto de la homosexualidad y tratan de evitar que Richard descubra la noticia.
A pesar del cuidado de las chicas, un fortuito encuentro en el Luxury abre los ojos a Richard, quien no duda en decir a los Echegaray que son una familia de hipócritas al crear esa farsa.
Mientras, Andrea sigue haciéndose pasar por Madame Selena para conseguir documentación y poder escribir su artículo sobre videntes. Sus compañeros, incluida Elena, continúan llamando para que les cuente lo que les va a ocurrir. Benito, quien ha descubierto las intenciones de la nueva redactora y parece dispuesto a acabar con la farsa.
A pesar de que no creía que fuera conveniente, Carmelo confiesa a su hija el gesto de amor y honradez que Álvaro tuvo por ella al ceder a Diego sus acciones de Bulevar a cambio de su libertad, y aunque en un principio Bea no cree que sea cierto, algo le empuja a llamar a Nacho.
Consciente de que la noticia puede cambiar el rumbo del juicio, Bea acude corriendo a . El abogado, aunque celoso, cree que el gesto de Álvaro puede pesar mucho en el futuro de Álvaro. contarle la noticia a Nacho
Entretanto, Richard continúa apesadumbrado por su ruptura con Daniel y tras el encuentro en el Luxuri decide marcharse a EEUU para alejarse todo lo posible de la noticia y tratar de superar su desgracia.
Por su parte, Puri y Elena se han convertido en adictas al tarot y no escuchan a Benito. El eterno becario no puede permitir que sigan engañando a sus amigas por más tiempo y decide acorralar a Andrea para que deje de jugar con los sentimientos de sus amigas.
Capítulo 384 (8 de febrero)
Nacho juega bien sus cartas. Con Diego en el estrado, el abogado aprovecha la ocasión para exprimirle al máximo y logra decartar la balanza a su favor: los 20 años que le iban a caer al ex director de Bulevar se quedan en 3 meses. Gracias a esta condena tan reducida, el joven queda automáticamente en libertad.
Álvaro no cabe en sí de gozo, se muestra pletórico y se deshace en elogios hacia el abogado, dejando atrás sus rencillas por Bea. Nacho aprovecha el momento y le hace ver que Olga ha sido fundamental en la reducción de la condena. Agradecido, Álvaro decide acercarse a la fiscal con la intención de limar asperezas, pero la joven lo entiende como un acercamiento más que amistoso.
Sin embargo, la relación con Bea se vuelve extraña. La despedida se desarrolla en una atmósfera extraña y tibia que deja a ambos con un sabor amargo.
Mientras, el grupo de las feas se enteran del engaño de Andrea y montan en cólera. La intervención de Benito resulta fundamental para que no se llegue a las manos y la parte más amable de de la nueva redactora queda al descubierto.
Por su parte, Richard no da marcha atrás y no escucha a sus amigas. Su decisión de abandonar España es firme y no parece que nada le pueda hacer cambiar de opinión. Sin embargo, algo inesperado ocurre camino al aeropuerto. Richard decide seguir sus impulsos y pasa a despedirse de Daniel, que está ofreciendo una rueda de prensa multitudinaria. La emoción al verle es tal que Echegaray declara su amor a los cuatro vientos frente a la prensa, sus amigos, su familia y todo el país y le pide al creativo que se case con él.