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'Ruta Quetzal'

Documenta 5 se embarca en una aventura hacia la tierra que conecta dos mundos junto a los 256 jóvenes procedentes de 56 países que emprenden una nueva edición de la ruta Quetzal BBVA. Un recorrido por el istmo panameño, exploración de la selva, navegación por ríos... hasta llegar a Emberá, un pueblo que aún conserva intactas sus tradiciones al margen de los cambios surgidos en el mundo.
La Ruta Quetzal conmemora el viaje emprendido por Cristóbal Colón y que tuvo que superar un huracán y tocar Honduras. Medio siglo más tarde, cuando la nueva expedición lleva ya diez días de aventura, Documenta 5 se incorpora al grupo de viaje. El clima tropical al que pocos están acostumbrados empieza a afectar a su estado de salud aunque no sufran nada grave.
Una de las primeras paradas es Nombre de Dios, un pueblo que hoy en día ha de hacer frente a muchas dificultades. Con ellos llegan los títres con magia, princesas, héroes y fantasmas y regalos para los más pequeños. El siguiente en el camino es Puertobelo, una ciudad antes acosada por los piratas pero fuente de riqueza y ahora se ha convertido en una sombra del podería comercial que durante 200 años movió pesos en oro.
Tras otras paradas, la expedición se dirige rumbo a la selva. En el lago Gatún descubrimos una extensión de 425 kilómetros de lago artifical, principal fuente para la alimentación del Canal de Panamá lo que también supone un negocio de millones de euros gracias a la madera extraida.
Siguiendo por el río llegan a la siguiente población donde se encuentran con Andrés Ciudad, subdirector de la ruta Quetzal BBVA. Aquí encontramos anacronías, la tradición permanece pero se cruza con trazos de modernidad como una canasta de baloncesto o los partidarios de la ropa occidental.
Ahora toca atravesar uno de los caminos más difíciles de la ruta recorriendo el Camino Real, que junto al Chagres y el de Cruces, son las tres vías transistimicas que unían el comercio entre el Pacífico y el Atlántico. Son más de ocho horas de camino hasta San Juan de Pequení en los que tropiezzan con torrentes y la selva panameña que promete aventura salpicados de un duro chubasco tropical.
No será hasta caer la noche cuando los emberá vean cómo sus vecinos llegan en canoa hasta el poblado. Al amanecer las mujeres se levantan para encender las cocinas y el silencio se acaba cuando la expedición despierta al olor de la comida. Durante el día conocen los medios de subsistencia del poblado: la artesanía, el cultivo del arroz, del maíz... y también el turisno.
Con el nuevo amanecer dejan el poblado para continuar la ruta por el río acompañados por los ojos expertos de los emberá hasta la misma orilla en Vigía.
En 1914 se hace realidad "La tierra dividida, el mundo unido" con el Canal de Panamá, el que fuera sueño de Hernán Cortés y Colón, toda una obra de ingeniería que atraviesa la parte más estrecha del continente americano a lo largo de 80 kilómetros. Los ruteros lo recorrern a bordo del 'Fantasía del Mar', una nave turística. Tras cuatro horas subiendo y bajando en el nivel de agua, para lo que se utilizan 26 millones de litros de agua dulce, ponen pie en tierra. Mirando al este surge la capital Panameña, una ciudad en continuo crecimiento.
En Ciudad de Panamá, la zona de negocios parece tocar el cielo y en su zona centro reside la mayor parte de habitantes de Panamá. Aquí acaba la ruta, con la recepción del presidente de la República, Martín Torrijos. Termina la etapa americana de la ruta y los expedicionarios al igual que Documenta 5, vuelven a casa.