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Tres años sin ver a su hija por una bofetada

Hacía de padre y de madre. Su marido estaba siempre de viaje. Pero él estaba orgulloso por lo bien que su mujer cuidaba a sus hijos. Pero se separó y todo cambió.
La bofetada tuvo lugar en verano. Una familia les había invitado a su casa de la playa. En un momento en el que se separó de su hija, acompañó a la mujer porque iba a meter a su madre en el coche. Y cuando volvió al piso, la niña estaba enfadada. Le preguntó qué había pasado y es que le había dicho 'maricón' al hombre que les había invitado: "Me partió el alma".
Le dio una bofetada en la cara y otra en el culo. Acto seguido, llamó a su marido y se lo contó: "la niña ha insultado y la he dado en el culo". El padre dijo que no era para tanto. "Yo he educado a mis hijos para que respeten a los demás", contestó.
Ahora es una delincuente
Luego, su marido utilizó este incidente. Se llevó a la niña a un centro sanitario y mis hijos fueron a declarar. Le cayeron nueve meses de prisión. No entro en la cárcel porque no tenía antecedentes. Ahora ya es delincuente.
"Ha sido un sin vivir. Mi marido jamás ha permitido que viera a mis hijos". Se ha vuelto a reencontrar con ellos hace unas semanas. Su hija le hizo un dibujo.
Principio constitucional de proporcionalidad
Manuel Pérez Peña, su abogado, entiende que el problema en este tipo de casos es que no se entiende o no se aplica un principio constitucional, el de proporcionalidad. Gracias a éste, no se embarga un piso por una deuda de cinco euros o, como es el caso, no se separa a una madre de su hijo por una simple bofetada.