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Sin chilaba en el corazón de Marruecos

Un ciudad de olores y colorestelecinco.es
La Ciudad Roja o Medina Al-Ham´ra, ha sido denominada por infinidad de nombres hasta llegar a conocerse mundialmente como Marrakech. Y es que la 'Perla del Sur' cuenta con una larga tradición musulmana que comenzó su significado como Tierra de Dios. Sin embargo, actualmente el color de sus edificios y el tono dominante de su entorno son los rasgos que más la caracterizan a la hora de nombrarla.
Con aire mediterráneo
Su situación geográfica la dota de un clima seco con una temperatura media anual de 20º. A pesar de que sus habitantes conviven con unos inviernos ligeros, las altas temperaturas del verano dan lugar a días sofocantes con más de 40º a la sombra. La lluvia no es un bien común y suele concentrarse en los meses que trascurren entre octubre y mayo.
Hace casi mil años
 
La ciudad de Marrakech fue fundada en 1062 por Almoravid Youssef bin Tachfin, utilizando para su grandeza riquezas robadas durante los saqueos españoles, algo que la convirtió en una las ciudades más importantes del Islam medieval. Posteriormente, debido a las continuas guerras del país sufrió un gran deterioro y tuvo que ser reconstruida.
 
No te puedes perder
 
La plaza Djemaa el Fna, un lugar lleno de vida y de gente. Malabaristas, contadores de cuentos, juegos, mujeres que te pintan con henna, vendedores de zumos, de frutos secos, de plantas... Una plaza con vida propia que ha sido considerada por la UNESCO como patrimonio oral de la humanidad. Pero, si te encanta ir de tiendas y no tienes suficiente con Djemaa el Fna, tienes una visita obligada a cualquiera de los zocos o mercadillos que pueblan la ciudad.
 
Pero, si por el contrario quieres conocer la parte más cultural de la ciudad no te puedes perder: Las tumbas Saadies, el palacio de la Bahía, la medina o el barrio judío, el palacio real, los jardines de la Menara y darte una vuelta por la muralla de adobe que va cambiando de color durante el día. Recuerda que cualquier momento del recorrido es idóneo para hacer una pequeña parada y saborear un delicioso té en los numerosas cafés y teterías de la ciudad.
 
Además, Marrakech cuenta con más de 300 mezquitas, de las cuales no tienes excusas para perderte la Mezquita de Ben Youseff y la de los Libreros. Pero, si te gustan las mezquitas podrás descubrir verdaderas joyas de la arquitectura.
 
Compras artesanales
 
Al igual que en todo el país, Marrakech ha conservado sus métodos de trabajo desde tiempos inmemorables y aunque en sus zocos nos podemos encontrar cualquier artículo, ya que son famosos por su variedad, la tradición nos dice que son especialistas en el trabajo de de armas cinceladas con incrustaciones de oro, plata y marfil, en el trabajo del cuero y, especialmente, en la elaboración de sillas de montar suntuosamente adornadas.  Además tanto en la medina, como en el Guéliz, hay tiendas de una gran calidad con artículos especializados.
 
Al cambio
 
Aunque es posible pagar en euros, la moneda del país es el dirham, por lo que es aconsejable que a la hora de pagar utilices la moneda local. Se pueden cambiar los euros en cualquier banco y en muchos hoteles. Además, en muchos lugares se pueden hacer pagos con tarjetas de crédito.
 
Colores y sabores para el estómago
 
La cocina tradicional se caracteriza por sus intensos sabores y el uso abundante de numerosas especies, por lo que comer en Marrakech te resultará toda una experiencia de sabor y color. Una vez sentado en la mesa, no puedes abandonar la ciudad sin comerte un cuscús, ya sea de pollo, de cordero o sólo de verduras. También acertarás si te pides un tajine (un guiso de carne y verduras, que se cocina muy lentamente con carbón vegetal en un recipiente de barro) o una harira, la sopa marroquí más famosa (un caldo espeso a base de carne, lentejas, garbanzos, verduras y hierbas frescas) que se suele tomar con una cuchara de madera que tiene una forma bastante peculiar. Si prefieres carne, no dudes en probar el Mechui.
 
Además, podrás acompañar los sabrosos platos marroquíes con Khubz, un pan redondo y plano cocinado en hornos de Leña. La fruta y los yogures naturales también son dos buenas elecciones.
 
De postre la pastelería resulta una decisión acertada. Pasteles de miel, Pastilla, Kaab Ghzal, Feqqas con almendras, uvas pasas, Ghoriba con almendras, con Sesamo...la lista de delicias es interminable.
 
Costumbres y tradiciones
 
Perteneciente a la cultura musulmana, durante tu visita a Marrakech te encontrarás con una forma de vida completamente diferente, la cual en pocas horas conseguirá atraparte y hacerte sentir en un lugar maravilloso.  Además, te encontrarás con algunas costumbres que te sorprenderán. Los marroquíes toman té a todas horas, cuando llegas a su casa, en las tiendas, para calmar la sed... Eso, sí, siempre en vasos pequeños con el borde lacado. Además, recuerda que lo correcto es tomarse dos vasos. Una costumbre asociada a su gran sentido de la hospitalidad, si algo destaca de los ciudadanos de Marrakech es su amabilidad y hospitalidad.
 
A las mujeres les encanta decorar su cuerpo henna, regatear es una norma, en Marruecos nada tiene precio fijo, la comida se toma en mesas bajas con los comensales sentados en el suelo y es de mala educación rechazar el cordero y no eructar después de comer.