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Una conjura vecinal muy peligrosa

El crimen puede esconderse en cualquier parte, incluso detrás de los vecinos más amigables. Un hombre aparece muerto en su casa. Charlie Crews y Dani Reese reciben el correspondiente aviso y acuden a la escena del crimen. Siguiendo su infalible intuición, el protagonista descubre una trama cuidadosamente trazada por los inquilinos de las casas próximas a la del asesinado. Nuevamente se puede decir aquello de 'las apariencias engañan'.
Cuando Crews interroga a todos los vecinos de la víctima, cada uno de ellos aporta una versión diferente de lo que ha podido ocurrir. Nada hace pensar que todas estas amigables personas sean las autoras del crimen. Por ello, parece evidente que el responsable sea un indigente que, además, cuenta con algunas posesiones del fallecido.
A pesar de que la vecindad se ha puesto de acuerdo para que su terrible secreto no sea descubierto, el protagonista se da cuenta de que las piezas no encajan como debieran. De modo que decide continuar con la investigación, centrándose en los vecinos y sacando a la luz el 'pastel' que ocultaban.
Avances en su relación con Griffiths
Constante, la abogada de Crews, le hace una interesante propuesta en este capítulo. Según ella, es conveniente que ambos aclaren los sentimientos que el uno tiene por el otro.