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"El daño ya está hecho y el dolor está ahí"

Abrumada por todo el interés mediático que ha despertado sin buscarlo, Terele Pávez confesaba, minutos antes del comienzo de la rueda de prensa, que tenía ganas de llorar. Intentando ofrecer una imagen de templanza y fortaleza, acudió acompañada de su hijo Carolo Ruiz (el "hijo del Ave Fénix", como el mismo se autodenomina), una familia unida que no se deja achantar por los momentos difíciles.
 
Su relación con los medios
Desde el principio, Terele Pávez quiso dejar claro que en ningún momento quiere enemistarse con la prensa. "Tengo un respeto tremendo por la prensa y nunca he abusado de ella", explicaba, "de hecho, jamás en mi vida me hubiera gustado organizar una rueda de prensa por temas ajenos al trabajo". Pero el devenir de los acontecimientos ha obligado a la artista a aclarar las cosas para que el bulo no crezca. Y aunque "el daño ya está hecho", su prioridad es mostrar a la Terele real, a aquella que se sienta a charlar con indigentes sin complejos y que, en ningún momento, ha dormido en la calle, sola y abandonada por sus familiares y amigos.
 
La imagen
"Ese día ocurrió que yo me senté a hablar con una persona, a la que llaman Manolito, como no podía ser de otra manera, en la Plaza Santa Ana. Porque esa plaza es para sentarse, para comprase un piso, y para mucho más". Enérgica y contundente, Terele Pávez trató de relativizar con la historia de su periplo por las calles de Madrid. Volvía de pasar una 1noche de marcha con sus amigos y decidió pararse a charlar con un indigente muy visto por el barrio. "Fíjate si estaba a gusto que me dormí y ya está". Pidió, además, tolerancia y respeto por ella y por esas personas. E insistió, si su hijo le respeta, ¿por qué no lo hace el resto de la gente? ¿Qué problema hay en pasar la noche junto a una persona de la calle? La miseria real que se deriva de todo esto es que parece que es más interesante polemizar con la vida de un personaje famoso, trabajador y respetable, que cuestionar la pobreza.
 
¿Problemas con el alcohol?
El colaborador de 'El Programa de Ana Rosa' Miguel Ángel Nicolás formuló una de las preguntas más conflictivas durante el comunicado: ¿Tenía Terele Pávez problemas con el alcohol? Ella afirmó rotunda: "Yo no tengo problemas con el alcohol. Yo bebo o no bebo". Una verdad como un templo, incuestionable e indiscutible. Porque a la actriz lo que más le duele, en realidad, es que aprovechen estas imágenes para hablar de su hermana y de la tumba de su padre. Que saquen a luz su intimidad, la suya, para hacer daño y a pesar de que no interese a nadie.
 
Ataviada con una camisa de cuadros, una americana de tela y con el rostro despejado, Terele Pávez hizo lo imposible, en todo momento, por no emocionarse. En la calle es, de hecho, donde siente el calor de la gente, donde se siente querida. Y relató el detalle que tuvo una vecina esa misma mañana, antes de acudir a la rueda de prensa. Sin palabras, con sólo un gesto, le transmitió su apoyo. Y es que, como se afanó en aclarar su hijo Carolo, "mi madre lleva nueve días pasándolo muy mal", como hacía mucho tiempo que no la veía. No han sido los 'cartones', la calle ni la supuesta depresión. Han sido los medios los que, al juzgarla, se lo han hecho pasar así.