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"Me despidieron de un trabajo"

La primera boda entre dos hombres fue en la localidad madrileña de Tres Cantos el pasado 11 de julio de 2005. Los primeros afortunados fueron un español escaparatista de El Corte Inglés y un norteamericano psiquiatra. 30 años tuvieron que esperar para poder casarse, tras aquel amor a primera vista en una cafetería del centro de la capital. Por suerte, el caso de Kepa y Fran fue diferente ya que tras sus 11 años de noviazgo, culminaron su relación el pasado mes de octubre.
Kepa supo su sexualidad a una edad muy temprana ya que "a los 10 años me di cuenta de que lo que sentía por mi mejor amigo no era solo amistad, sino amor. Cuando nos separábamos en vacaciones pensaba que el corazón se me hacía mil pedazos. Salir del armario fue algo muy duro en mi familia, ya que es católica. Al final lo fueron asimilando poco a poco porque ante todo era su hijo, su hermano, su sobrino.
En mi trabajo actual no he tenido ningún problema pero sí que he tenido algún tipo de discriminación ya que oía risitas a mis espaldas, pero con el tiempo me fui ganando el respeto y la amistad de todos. Una de las veces en que peor lo pasé, fue cuando me despidieron en un trabajo cuando se enteraron de mi homosexualidad.
Otra época dura fue la del colegio en el que mis compañeros de clase me llamaban 'mariquita'. Gracias a que fui un niño al que no le afectaban los comentarios no he tenido ningún tipo de frustración pero conozco a amigos a los que su infancia, sí que les ha marcado".
Con la ley de matrimonios homosexuales la vida de Kepa no ha cambiado mucho, pero en lo que sí que es diferente es que "ahora podemos disfrutar de un derecho que se nos negaba, el de estar casados y poder adoptar niños. Cumplimos con las mismas obligaciones y podemos disfrutar de los mismos derechos. No somos unos ciudadanos de segunda".
El amor entre Kepa y Fran fue "a través de la mediación de un amigo que le invitó a una excursión que hicimos a la montaña, recuerdo que fue él el que dio el primer paso. A partir de ese día nos volvimos inseparables y ya llevamos juntos y felices 11 años. Esa felicidad se vio reflejada el día de nuestra boda, que la verdad, fue un auténtico jaleo: buscar traje, encargar comida, preparar el alojamiento para los invitados de fuera.
Nos llevó casi un año la preparación del enlace , pero al final merecen la pena los dolores de cabeza e incluso los enfados. A todo aquel homosexual que esté planteándose casarse, le animo a que lo haga, que es un día muy especial en la vida de cualquier persona."
En la boda de esta pareja no faltó de nada, excepto los padres de Fran, pero "no porque no quisieran ir sino porque su padre estaba recién operado y tenía que guardar reposo. Recuerdo que en aquel día tan especial todo parecía un sueño, estaba pero no estaba. Además alguno de nuestros amigos vino disfrazado de 'drag queen', fue una anécdota muy divertida."
A pesar de que en la actualidad, los homosexuales pueden adoptar niños, Kepa cuenta que "nosotros no nos lo hemos planteado ya que vivimos al día y este estilo de vida no sería recomendable para un niño"