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Un exceso de velocidad acaba con la vida de 28 personas

El tacógrafo, la caja negra de los cochesTELENCINCO.ES
El número de muertos y heridos del accidente de Golmayo es tan alto que la Dirección General de Tráfico encarga la investigación al Centro Zaragoza, laboratorio especializado en reconstrucciones de accidentes de tráfico. Se necesita un análisis a fondo porque hay elementos que no quedan claros. Los dos vehículos cumplían las normas de seguridad y eran prácticamente nuevos, además el tramo de carretera donde se produce el accidente es una zona con visibilidad y con el pavimento en perfectas condiciones.
Un equipo de ingenieros se traslada a lugar de los hechos para realizar la reconstrucción del siniestro en tres dimensiones. Toman fotografías que recogen los datos de la carretera y de los vehículos implicados. Las instantáneas muestran que los vehículos chocan frontalmente porque las dos partes delanteras están totalmente destrozadas. El trazado de la vía es un factor determinante, así como las huellas encontradas en la calzada que informan del punto de colisión y del movimiento de los vehículos antes y después de chocar. Los expertos también valoran los daños que presentan los quitamiedos para determinar cómo se ha producido la salida de vía de los vehículos.
Las ruedas aportan datos importantes, si los neumáticos no están en buenas condiciones pueden ser la causa del siniestro. En este caso al tratarse de un camión de trasporte de ganado se analiza el remolque, los técnicos estudian si las jaulas están bien colocadas y la carga bien distribuida. Por último, se comprueban la documentación para asegurar que han realizado todas inspecciones y descartar posibles fallos mecánicos. 
El tacógrafo, la caja negra de los coches
Del tacógrafo se extraen los datos sobre la velocidad a la que se circula en el momento del choque. Tras el análisis los expertos elaboran una reproducción por ordenador del accidente: el bus y camión circulan en sentido contrario pero no sobrepasan el límite de velocidad, el impacto es frontal y se produce justo a la salida de una curva. El camión no gira hacia la derecha y toma la curva recta invadiendo el sentido contrario, arrasa la parte delantera izquierda del autocar, que pierde el control y cae por el terraplén.
La inercia hace que el camión circule unos metros más hasta caer también por el terraplén, da varias vueltas de campana y queda apoyado sobre su lateral izquierdo. Esta teoría se refuerza con la declaración del conductor del coche que circulaba detrás del camión.
La inspección ocular aporta más datos. Los agentes encuentran un móvil en la cabina del camión que pertenece al acompañante del conductor. La investigación deja claro que instantes antes del choque se produce una llamada que despista al conductor del camión.  
La sentencia del siniestro
El juez basándose en el informe de los investigadores condena a la compañía aseguradora del camión a indemnizar a los familiares de las víctimas. La compañía recurre y un año después la Audiencia Provincial de Soria le da la razón y considera culpable al autobús.
La sentencia recoge que los abogados de la aseguradora del autocar no presentan el informe elaborado por el Centro Zaragoza. El Tribunal da por válido dos nuevos informes periciales presentados por los representes del camionero.
Según la sentencia se barajó que el conductor pudiera haberse distraído por el sonido del móvil del acompañante, posibilidad que se descarta ya que es imposible que en dos segundos se hubiera invadido el carril por parte del camión, dada la distancia de los vehículos en relación al punto de colisión.
El juez acepta como hipótesis real el exceso de velocidad del autobús, que no se contempla en el informe de la Guardia Civil, pero la nueva sentencia es clara: "el disco diagrama del autobús revela que circulaba dentro de una horquilla que oscilaba entre los 94 y 106 kilómetros", en esta vía la velocidad se encontraba limitada para este tipo de vehículos a 90 kilómetros. La aseguradora del bus recurre esta sentencia, pero el Tribunal Supremo desestima el recurso por un defecto de forma.