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La misión de paz en el Líbano

1100 españoles viven destacados en la base militar Miguel de Cervantes en la misión de paz que la ONU desempeña en el Líbano. Dutifrí se desplaza a la base para conocer el día a día de estos militares y la historia que llevan con ellos.
Un país pequeño de tan sólo 4 millones de habitantes pero que esconde un enorme conflicto latente en su interior. Debido a esta situación de tensa calma, la misión aquí de los cascos azules conlleva importantes riesgos por lo la seguridad de la tropa es prioritario.

Un ejemplo de la tensión y el conflicto que, de forma latente, existe en el Líbano es el bombardeo que sufrió Beirut, la capital, hace 2 años y que costaba la vida de 6 españoles.

Los terroristas provocaron la explosión de 50 kilos de carga lo que provocó un "efecto mortífero brutal" como así nos lo explicaba Casimiro Sanjuán quien estaba en el lugar donde se produjo el ataque. La tensión late en el ambiente pero "no se puede vivir atemorizado toda la vida".

El conflicto libanés radica, principalmente, en dos formas y radicalmente opuestas de ver el mundo, la de la zona occidental cristiana y la oriental musulmana. Distintas religiones, ideologías, culturas...

Puntos de vista que se plantean irreconciliables pero que son muy cercanos geográficamente lo que produce el choque intercultural. Subimos a una colina que se convierte en símbolo de esta confluencia a cada lado encontramos Jordania, Líbano, Siria e Israel.

Pero, ¿cuál es la misión del ejército? ¿En qué consiste su misión? En pocas palabras, que los integristas islámicos no disparen un solo tiro.

Lo que hay detrás de un militar

El ejército esconde innumerables historias personales. Padres y hermanos que comparten destacamento, maridos y mujeres que cooperan en misiones y cuyos hijos quedan lejos de sus padres.

Salimos en uno de los controles que los cascos azules realizan cada día. Un trabajo que requiere de una dura fortaleza física para soportar las largas horas de patrulla. Vigilan una zona de inspección de 3 kilómetros cuadras hasta donde llega la frontera con Israel.

Pero el día más bonito según los propios militares es el viaje a los campamentos sirios. Poblados construidos únicamente con chabolas donde reparten comida, medicinas y productos de primera necesidad.

Largos períodos fuera de casa en una misión de paz pero sobre una tensa calma que se puede ver interrumpida en cuestión de segundos.