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"Mi hijo podría volver a matar y a violar, pero me ha jurado por lo más sagrado que no lo hará"

María, la madre de Alejandro Martínez Singul, el segundo violador del Esnanche, ha decidido dar su última entrevista en un medio de comunicación tras la liberación de su hijo. Cjuadno se encontraron, las cámaras de este programa captaron nerviosismo e inquietud:
"Yo me asusté mucho porque bajaron tres Mossos y entendí que lo iban a detener por la causa que tiene pendiente. Él también se asustó porque pensó lo mismo. Y cuando subió y nos encontró no nos dio ni un  beso ni un abrazo, nos quedamos fríos, porque estaba alterado".
Su hijo fue condenado por agredir a varias niñas, pero ella es su madre: "Sentí alegría de verlo, sentí pena por que haya pasado ocho meses en Francia y pena porque va a tener otro juicio".
En sus primeras horas en libertad, María ha admitido que su hijo no miraba a las menores con las que se cruzaba. Y que ella no tiene miedo a que pueda reincidir. En un principio sí, "nada más verlo", ha explicado. Pero después, tras haber conversado con él, no. Lo que no quita que esta mujer no considere imposible que vuelva a violar y a matar. "Podría", le ha dicho a Nacho Abad. Por eso su idea es que ingrese voluntariamente en un psiquiátrico. Es decir, la pena a la que a buen seguro le van a sentenciar, que no la cumpla en una cárcel.
De todas formas, en el caso de que reincidiera, hasta ella le daría la espalda. Es, en sus palabras: "la última oportunidad que le doy". Porque ha sufrido, hasta ahora, lo indecible apoyándole: "He pasado dieciocho años subiendo a Cuatro Caminos, enferma, soy minusválidada y nadie se apiada de mí, si reincide renuncio a todo".
"Un monstruo "
En su momento, de hecho, se preguntaba, tras escuchar las declaraciones en el juicio, qué había salido de sus entrañas. No daba crédito puesto que ella, además, tenía una hija de la edad de sus víctimas, aunque siempre la respetó.
Cómo se llega hasta esto es una pregunta que se hace frecuentemente: "Probablemente se convirtió en un monstruo en la infancia, según nos ha dicho un psicólogo puede que lo hayan violado. En nuestra casa había problemas familiares, su padre era alcohólico y jugador".
Cárcel no; psiquiátrico sí
Por otro lado, María ha revelado que su hijo está en disposición de aceptar ser tratado por un médico, un psiquiatra, para no volver a atacar a nadie. Por el momento, según confiesa su madre, ha "jurado por lo más sagrado" que no recincidirá, algo que ella "quiere creerse que será verdad".
No obstante, mientras su hijo esté en libertad, María ha dicho que va a vigilarlo las veinticuatro horas del día: "De momento, mientras esté en tratamiento y yo no vea que la cosa se ha encauzado, estará bajo mi protección y vigilancia, tanto mía como de sus hermanas. Hasta que un psiquiatra nos diga dejadle volar un poco. Mientras esto no sea así, estará su madre al lado".
Así pues, Alejando se instalará en el hogar de su madre. Con respecto al miedo que pueda suscitar su presencia entre los vecinos, María ha comentado que "tiene buenos vecinos". Si bien, antiguamente, tuvo vecinos que la hundieron: "me señalaban como la madre del violador y en el supermercado cuchicheaban".
Vivir con su novia
Mientras tanto, Alejandro tiene planes de irse a vivir con su novia -a la que conoció por carta desde prisión- a algún pueblo. Trata de evitar a toda costa un linchamiento público y, especialmente, que algo pueda pasarle a su madre por su culpa. En una carta que ha entregado a una reportera de Rojo y Negro, ha explicado que se arrepiente y avergüenza de todo cuanto ha hecho: "desde que salí de la cárcel no he hecho nada malo, sólo luchar por rehacer mi vida, algo que realmente he conseguido".